18 de septiembre 2009 - 00:00

En microclima propio

En microclima propio
Mientras en el mundo de los mercados referentes la cuarta fecha resultaba bastante opaca y dedicada a soportar ciertas corrientes vendedoras, el recinto local emergió con una fuerza propia que lo hizo todavía más brillante. En el día anterior había quedado dibujada una meta muy al alcance de la mano, solamente con otro impulso alcista el Merval clásico podía lucir a mediados de setiembre el haber quebrado la frontera de los 2.000 puntos. Número que impresiona, tanto por poder pasar al siguiente milenio como por el tiempo transcurrido donde ese terreno se había perdido y hasta aterrizar en un valle de menos de 900 puntos, a finales de 2008.

Y lo logró el índice mayor, que tras hacer piso en los 1.979 puntos, alcanzó cota máxima de 2.021, finalizando en los 2.017. Desentendido, totalmente, de lo que pudiera arribar del exterior como mandato común.

Suba del 2% para las 11 principales, donde nuevamente la participación muy incidente en el ponderado de Tenaris resultó pieza vital. Ninguno de los otros indicadores alcanzó tal nivel y en especial el de las locales, que solamente se movió el 0,71% arriba.

Diferencias apreciables, de 45 a 28 en favor de las bajas, donde destacó Celulosa con avance del 6,2%, Molinos, Francés y Morixe en zona superior al 5%. La acción de Tenaris suma un notable 3,3% el índice, con un total de 455.000 papeles y con amplio peso también en cuanto a cúmulo de efectivo. El volumen llegó así a los $ 64 millones, dándoles un marco apropiado a los avances de cotizaciones. No sin poco asombro del ambiente, el Merval es estrella mundial. Y la Bolsa, como Del Potro.

Dejá tu comentario