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En zona de dictadura, Micheletti choca con aliados del régimen
Presionado por sus aliados, Micheletti se manifestó anoche dispuesto a «derogar» el decreto que instauró un virtual estado de sitio por 45 días. Sin embargo, una marcha atrás, quizás inevitable a esta altura, debilitaría en extremo al mandatario de facto
Micheletti tomó la medida en acuerdo con sus ministros, pero, con el transcurso de las horas, recibió presiones desde el Congreso y la Corte Suprema, dos cuerpos que hasta ayer habían mostrado unidad monolítica con el Poder Ejecutivo. El motivo que trasluce es que el proceso electoral convocado por los golpistas, que supone comicios el 29 de noviembre, sería todavía más difícilmente defendible en el marco de ausencia absoluta de derechos constitucionales y estricta censura.
Micheletti dijo que debido a que la decisión de dictar el decreto fue tomada por el consejo de ministros; los convocará a ellos para dar marcha atrás. «Son ellos con este servidor los que lo vamos a derogar, si es necesario», admitió.
El anuncio fue efectuado por Micheletti tras reunirse con el presidente del Congreso, Alfredo Saavedra, y un grupo de diputados que lo visitaron para reclamar la derogación del decreto.
El gobernante dijo que también consultará a la Corte Suprema, al Tribunal Supremo de Elecciones y a todos sus asesores, «que nos puedan dar la orientación para darle tranquilidad y paz a nuestro país».
Sobre el cierre de radio Globo y el canal 36, ambos opositores al régimen de facto, Micheletti dijo que «la libertad de expresión debe enmarcase dentro de la ley» y que estos medios no estaban cumpliendo con ese precepto.
Micheletti nunca pudo conseguir ni un tibio apoyo político externo significativo, y tampoco entre los analistas. Ayer volvió a quedar demostrado. «Es un Gobierno que se encamina más y más a perfeccionarse como una dictadura, y no hay dictadura que sea buena», dijo el analista político costarricense Constantino Urcuyo.
«No se pueden hacer elecciones con las libertades políticas e individuales restringidas», declaró, por su parte, la directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana de El Salvador, Jannet Aguilar.
Honduras «retrocedió» a los años 70 y 80, agregó. «Lo que se avizora en Honduras es un agravamiento de la crisis y de la conflictividad interna que podría desembocar en una guerra civil», afirmó la analista.
El académico salvadoreño Dagoberto Gutiérrez estimó que «las elecciones son hoy por hoy la fuente de las contradicciones más peligrosas para el Gobierno de facto». «Micheletti es un obstáculo porque la comunidad internacional no reconoce el proceso electoral ni reconoce nada de lo que salga de ahí», declaró Gutiérrez.
Para el académico panameño Marco Gandásegui, las últimas medidas de Micheletti reflejan que actúa de «manera desesperada». «Lo que está demostrando el Gobierno hondureño en este momento es su pérdida del manejo de la situación. Está actuando de manera desesperada. Parece que ya sectores más importantes de los llamados sectores dominantes de la sociedad hondureña están pasando a apoyar a Zelaya», dijo Gandásegui.
«Todo indica también que dentro de las Fuerzas Armadas hondureñas hay grietas», agregó el investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y de la Universidad de Panamá.
Agencias AFP, Reuters y ANSA
