6 de enero 2014 - 00:00

Enero y 2014

Enero y 2014
"Como viene enero, viene el año". Desde 1950 cuando la primera rueda del calendario fue alcista, el Dow resultó ganador el 82% de las veces y cuando fue bajista en el 42% de los casos el año fue perdidoso. Esto hizo que el resultado promedio quedara en el 10,93% anual para los años con inicios alcistas frente al 4,69% de los años con inicios bajistas. Si invertimos el argumento, cuando el año finalizó ganador (el resultado del primer día promedió +0,47%) la primera rueda fue alcista en el 67% de los casos, mientras que si el año finalizó perdedor (el resultado del primer día promedió -0,18%) la primera rueda fue bajista en el 61% de los casos. Desde ya que la lógica y la estadística no avalan estos números (así como tampoco avalan que un recaudador consiga incrementar su patrimonio -declarado- de manera consistente a lo largo de 12 años a una tasa del 43,7% anual en un país cuya inflación promedio oficial/extraoficial es del 8,3%/ - un 18%), pero alcanzan para entender la intranquilidad de algunos inversores y nuestra columna previa. Con el 0,17% que sumó el viernes al cerrar en 16.469,99 puntos podemos aprestarnos a comentar la creencia que "como vienen las primeras cinco ruedas de enero, así viene el año". Desde 1950 cuando éstas fueron alcistas, el S&P500 promedió una suba del 13,96%, mientras que si fueron bajistas la suba fue del 0,22% (la suba promedio total fue del 9,02%), siendo la chance de coincidencias "5 días/año" alcistas del 88% y bajistas del 48%. Este último valor sin embargo se vuelve -sicológicamente- más gravitante si tomamos en cuenta que las aperturas bajitas de este milenio (2000/1/5/7/8) coincidieron con años en los que el S&P retrocedió en promedio un 11,03% (en 2005 y 2007 el índice tuvo subas leves del 3% y un 3.53%). Mañana redondeamos.

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