Desde la oposición, que duplica la estimación del perjuicio, reclaman una explicación, mientras la canciller, Angela Merkel, declara que el ministro Thomas de Maizière tiene su "plena confianza". El llamado "escándalo de los drones" salpica de lleno a su Gobierno.
Por el momento, el ministro tendrá que comparecer ante el Tribunal de Cuentas para explicar lo sucedido y ante la comisión de Defensa del Parlamento alemán el 5 de junio.
Un portavoz de la empresa estadounidense rechazó las recriminaciones en el semanario alemán Die Zeit. "No se han mandado todos los planes de construcción a Alemania. Tampoco son comprensibles las preocupaciones del gobierno alemán sobre la protección contra colisiones y posible aumento de los costos".
El pedido de cuatro aviones no tripulados militares Euro-Hawk suponía fabricar las primeras naves de estas características con tecnología alemana. Son la versión europea de los drones estadounidenses Global Hawk de la empresa Northrop Grumman.
El proyecto impulsado por De Maizière obtuvo la licencia de vuelo para su producción en serie por faltarle un sistema de protección contra colisiones.
La solución de los problemas para obtener la licencia podría haber hecho aumentar una factura ya de por sí abultada. En esta situación, el ministro optó por suspender el proyecto.
Desde Berlín acusan a la empresa estadounidense de no haber proporcionado los papeles necesarios para obtener la autorización. Sin embargo, desde Northrop Grumman se defienden asegurando que el cliente nunca dio instrucciones claras sobre qué documentos eran necesarios para obtener la certificación y el permiso necesario en Europa.
| Agencia DPA y |
Ámbito Financiero


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