20 de agosto 2010 - 00:00

Entra al debate de campaña la tentación de dominar a la prensa

José Serra y Dilma Rousseff, mostrados en las pantallas de notebooks y teléfonos celulares, en el debate por internet del miércoles.
José Serra y Dilma Rousseff, mostrados en las pantallas de notebooks y teléfonos celulares, en el debate por internet del miércoles.
San Pablo - La campaña electoral brasileña experimentó ayer un aumento de tono por parte del opositor José Serra, quien acusó al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de financiar «blogs sucios» y de preparar un proyecto para controlar a los medios de comunicación.

La estrategia de Serra, ex gobernador de San Pablo que comenzó a desbarrancarse en las encuestas esta semana, fue calificada como «patética» por la oficialista Dilma Rousseff, aspirante del Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Lula da Silva.

Además, Serra cuestionó a Lula por «ser amigo de gobiernos donde no existe la libertad de prensa», sin dar más detalles.

Ambos participaron por separado en Río de Janeiro del octavo congreso de la Asociación Nacional de Periódicos, y Serra lanzó en ese ámbito sus acusaciones al Gobierno, ante una platea de ejecutivos y propietarios de medios de comunicación.

El opositor afirmó que Rousseff intentará ejercer el «control social» de los medios si gana las elecciones del 3 de octubre.

La referencia fue al programa de gobierno presentado por el PT ante la Justicia electoral, que incluye un punto sobre la concentración en la propiedad de los medios. (Un ítem que dentro del partido oficialista genera un arco de opiniones que va desde desarticular a las grandes grupos hasta quienes pretenden aplicar cambios menores).

En su discurso, el opositor dijo que el Gobierno de Lula creó la emisora pública TV Brasil para «mantener con recursos públicos algunos blogs sucios».

El candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña apuntó contra blogs de izquierda y centroizquierda que vinculan a Serra con lo que estos sitios de internet llaman el «Pig» (Plan de la Prensa Golpista, por sus siglas en portugués).

El presidente Lula había picado en punta el viernes en la campaña al pedir en YouTube a la militancia defender a Rousseff en los blogs y en Twitter.

Serra afirmó que la emisora TV Brasil «fue creada no para tener audiencia, sino para crear empleos periodísticos y servir como instrumento de poder en materia de expresión e información para un partido básicamente», dijo sobre el PT.

En ese sentido, afirmó que el Gobierno de Lula realiza un «patrullaje» de la prensa privada, al promover conferencias nacionales sobre comunicación «con dinero público».

Rousseff llegó una hora después del discurso de Serra a la reunión de los propietarios de los medios.

En junio, Rousseff fue recibida por la viuda de Roberto Marinho, el creador del conglomerado Globo, en la mansión de una de las familias más poderosas de Brasil.

Tradicionalmente crítico hacia Lula y el PT, el grupo Globo es el más poderoso del país y el quinto del mundo.

«El candidato Serra, muchas veces, en forma patética, intenta vincular su nombre al del presidente Luiz Lula da Silva para tener éxito, cuando siempre se opuso a nuestro Gobierno. Y otras veces critica; él es así, qué le vamos a hacer», dijo Rousseff sobre la campaña opositora.

También le contestó, ante los dueños y ejecutivos de los principales medios del país, que «sintió en la piel» la falta de libertad de prensa, al recordar su detención y los 22 días de tortura sufridos durante la dictadura militar (1964-1985).

«Prefiero un millón de veces el sonido de las voces críticas, que incluso pueden herir, que el silencio de los calabozos de este país», afirmó la ex jefa de ministros de Lula, favorita en las encuestas para los comicios del 3 de octubre.

«El régimen democrático brasileño no es maduro ni antiguo, pero está consolidado. Al lado del crecimiento y de la estabilidad económica, de la erradicación de la pobreza, de la diversificación productiva y el crecimiento, la libertad de prensa y la democracia son derechos conquistados e inalienables de los pueblos», dijo la candidata.

El PT negó las acusaciones de Serra y dijo que el candidato opositor «carece de credibilidad en materia» de libertad de prensa.

«La TV pública de San Pablo es pro oficialista y hasta Serra personalmente llama a las redacciones de los diarios para pedir la cabeza de algunos periodistas», declaró el secretario de comunicación del partido de Lula, André Vargas.

Agencia ANSA

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