17 de octubre 2011 - 00:00

Eric Clapton estuvo entre lo mejor del recargado año musical

El excelente recital de Eric Clapton no tuvo espacio para la demagogia ni el mal gusto y estuvo entre lo más bello y destacado del 2011.
El excelente recital de Eric Clapton no tuvo espacio para la demagogia ni el mal gusto y estuvo entre lo más bello y destacado del 2011.
Eric Clapton (voz, guitarra). Con C. Stainton, T. Carmon (teclados), W. Weeks (bajo), S. Gadd (batería), M. John y S. White (coros). (Estadio River, 14 de octubre).

Hubo quienes se quejaron de que al concierto de Eric Clapton -(el tercero en Argentina y en la misma cancha de River) le faltó calor y entrega. Otros de entre los 45.000 que estuvieron en el estadio y unos cuantos que se dejaron llevar por comentarios en las redes sociales, se quejaron de la extensión del recital -exactamente, una hora y cincuenta minutos- y de la ausencia de rock & roll. Otros opinamos que lo que pasó en esa agradable noche primaveral en Núñez fue de lo más bello que ha tenido un año muy cargado de música de todo tipo y color.

A los 66 años, Clapton luce su buen porte sin necesidad de disfraces, de posturas sobreactuadas, de parafernalias escénicas, de revolcones ni de demagogias al uso. Toca la guitarra maravillosamente, sosteniendo su cetro de «Dios» con el que alguien lo bautizó en los años 60 en un graffiti londinense. Canta con una voz profunda. Se acompaña por músicos virtuosos -cuyos puntales son los teclados de Stainton y Carmon y la batería de Gadd- que sólo a ratos hacen gala de sus habilidades y exageran sus destrezas técnicas. Sobrio, muy poco locuaz (también hubo comentarios adversos al respecto), Clapton hace una exhibición de blues, homenajea a varios grandes y a su propia historia, y ofrece un concierto que bien podría escucharse -si los números cerraran- en un pub tomando una copa.

En Buenos Aires, el guitarrista hizo el mismo repertorio de sus más recientes presentaciones en San Pablo y Rio. Recordó a Charles Segar (el show arrancó con «Key To The Highway»), Muddy Waters («Hoochie Coochie Man»), Bob Marley («I Shot the Sheriff»), Johnny Moores Three Blazers («Driftin Blues»), Jimmy Cox («Nobody Knows You When Youre Down and Out»), Bo Diddley («Before You Acusse Me») y a Robert Johnson con «Crossroads», el único bis. Pasó por una versión «de cámara» de «Cocaine», en el que sería su momento más rockero. Volvió sobre su pasado más lejano con «Tell The Truth» y la eterna «Layla», de la época de Dereck and the Dominos, y por «Badge» de su recordado trío Cream. Y no hizo nada por vender el CD + DVD que publicó hace poco tiempo junto a Wynton Marsalis.

La música y blues por sobre todo. La discreción en tiempos en que abunda el exhibicionismo. El virtuosismo al servicio del buen gusto. Y hasta una puntualidad en el inicio del show (las 9.08 de la noche) que, esta vez, perjudicó a muchos porteños que se vieron complicados para llegar al estadio a tiempo, atascados en el tránsito de la ciudad.

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