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Es un acierto el envío del arte innovador y sincero de Distéfano
La elección de Distéfano para representar al país en Venecia no sólo resulta acertada, sino que sus obras contribuyen en gran medida a levantar el nivel del arte presentado este año por Okwui Enwezor, curador de la Bienal.
La elección de Distéfano no sólo resulta acertada, en verdad, es justo decir que sus obras contribuyen en gran medida a levantar el nivel del arte presentado por Okwui Enwezor. Basta leer el texto de Burucúa para advertirlo. A partir de este ensayo aparece por primera vez legitimada una faceta incomparable del artista como hacedor de algo inédito. "[...] el trabajo de Distéfano en cuanto apunta a crear, por un lado, sólidos reconocibles como cosas del mundo circundante y, por el otro, efectos de color, textura y transparencia pertenecientes a un horizonte imaginario, se despliega en una serie de prácticas absolutamente propias del artista en cuanto a su secuencia, su combinación y el agregado de ingenios cuya invención le corresponde por entero, (la inclusión de veladuras de color y de textos sobre tela en el espesor material de la forma)".
Burucúa subraya el universo que ha creado Distéfano, propio y exclusivo, de tal modo que resulta fundamental para expresar su "realismo lacerante" o, por otra parte, cuestiones como "lo asible de un cuerpo y lo huidizo de una sombra o de la silueta de un cuerpo desaparecido".
Con su bajo perfil y su humildad genuina, Distéfano brinda una prueba de honestidad, su vida se condice con la obra. El artista ha llegado a desde su casa de Don Bosco y su taller en La Boca para exhibir en Venecia su capacidad innovadora y para "inducir a una experiencia estética que transita por caminos desconocidos".
El tema de Distéfano siempre ha sido el hombre y los límites que puede soportar sin perder su condición humana. Nuestro escultor modela las tensiones del cuerpo hasta que reflejan las angustias espirituales y también morales, comparte con Enwesor el tema trágico de la victimización del hombre y su padecer en una sociedad que, como se sabe, es injusta.
Distéfano, con su personalidad transparente y a la vez intensa, irradia una sinceridad en vías de desaparición en un ambiente donde la tendencia dominante es el conceptualismo y se favorece a quienes hablan de la tipicidad y lo que padecen y a quienes enuncian los mejores discursos sociales y políticos. Sencillamente, no resulta fácil ser honesto en el terreno del arte porque el dolor humano se resiste a ser representado. Son pocos los artistas que transmiten sentimientos extremos, como Bacon, salvando distancias para poner un ejemplo cercano.
Venecia es una ciudadmuseo, resguarda grandes tesoros del arte clásico y renace cada dos años con la energía del arte contemporáneo. Distéfano ostenta en su obra la contemporaneidad del tema, de la ejecución y, sobre todo, la inspiración. Pero sus esculturas también reflejan la supervivencia del arte clásico que puebla su inconsciente estético. Basta ver en la muestra la inmensa cruz (un poste telefónico) y el personaje de "Acción directa" y cotejarlo con la pintura de Luca Giordano (1634- 1705), la "Crucifixión de San Pedro" que exhibe la Academia veneciana. Allí mismo se percibe la pasión que suscita el color en los artistas venecianos y que también ha heredado nuestro escultor.
Dueño de un oficio pulido, Distéfano trabaja con genuino virtuosismo la resina poliéster, superpone capa sobre capa, color sobre color para lograr las deslumbrantes transparencias y las distintas tonalidades. En "Telaraña" despliega su talento y su tesón. El artista se levanta a la madrugada y controla el proceso de fraguado, inserta materiales como los diarios incrustados en los cuerpos y, luego, con la paciencia de un artesano, alisa la obra hasta alcanzar con el material sintético el resplandor de una joya. La crudeza del contenido lastima, pero la superposición de capas del material coincide con la superposición de significados.
¿Puede el arte contribuir a cambiar el destino del mundo? Las respuestas, como la de Distéfano, sólo tienen valor individual.
A.M.Q.


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