10 de diciembre 2008 - 00:00

Esbozo del Ruiz Zafón más vendedor

Esbozo del Ruiz Zafón más vendedor
De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda cierta narrativa que remite, por su estilo, a la forjada en el siglo XIX (la de Stevenson, Dickens, Hugo, entre muchos otros). Por caso, Arturo Pérez-Reverte alcanza el éxito con un Capitán Alatriste que recuerda a las novelas del ítalo británico Rafael Sabatini, autor de «Scaramouche») y que supo encontrar su mejor medio de expresión en el cine. Son siempre historias de aventura tras aventura, fuerte intriga, personajes bien diseñados, y un contexto mágico, exótico o gótico. Esa literatura (que fuera en una buena parte destacada y apreciada por Borges) pareciera tener como primer destino cautivar a los adolescentes, aunque luego conquiste otros lectores (a J.K. Rowling no sólo la leen los chicos). En ese sentido la obra de Carlos Ruiz Zafón resulta emblemática.

El autor catalán, que desde hace 15 años vive en Los Angeles trabajando en guiones cinematográficos, comenzó en esa misma época a publicar «literatura juvenil», y ya con el primer libro («El príncipe de la Niebla») logró un premio literario que lo impulsó a escribir otros dos textos («El Palacio de la Medianoche» y «Las luces de Setiembre»), que hoy se reúnen en lo que bautizo «Trilogía de la Niebla») y una obra singular. «Marina», la novela que comentamos, donde están todas las estrategias y contenidos que, más pulidos, lo llevarán a seducir a lectores adultos con «La Sombra del Viento» y, este año, con «El Juego del Angel», obras que han sido traducidas a mas de cuarenta lenguas, conquistado numerosos premios y vendido millones de ejemplares en los cinco continentes.

Un quinceañero escapa del internado de Barcelona dondeestá pupilo en busca de aventuras; por el camino se encontrará con Marina, una chica que por su destino trágico lo marcará para toda la vida. Pero no se trata, como podía serlo, de una novela de iniciación o aprendizaje, sino una historia esencialmente entretenida con una sucesión irrefrenable de aventuras con intriga de policial, suspenso de relato de misterio y, como condimento, una mezcla de gótico y gore.

Pensando en un público adolescente, Ruiz Zafón no evita caer en fórmulas de lo que tanto Susan Sontag como Umberto Eco denominaron «midcult», hija «elegante» de la masscult, algo de lo que el escritor se desprenderá para su mayor fortuna editorial (y personal) en sus obras más recientes. Sin embargo, algunos lectores encontrarán que el tenso y melodramático final de esta novela es muy superior al de aquel donde Ruiz Zafón cuenta de un muchachito en el Cementerio de los Libros Olvidados.

M.S.

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