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“Eso de literatura femenina o masculina no sé qué es”
Mori Ponsowy: «No creo que se pueda escribir si uno no tiene que ver con los personajes. Pero hay una cantidad de cosas que le pasan a la protagonista de ‘Abundancia’ que sería ridículo pensar que eso me pudo pasar a mí».
Periodista: ¿La Filosofía le ayudó en su labor de narradora?
Mori Ponsowy: Creo que decidí estudiar Filosofía porque era de antemano mi manera de estar. Me asombro mucho ante las cosas que veo, soy más una persona que se hace preguntas que una que tenga respuestas. Y cada vez tengo más preguntas y menos respuestas. Recorro desde mi adolescencia lo largo de mi vida y las cosas que me sorprenden, que me provocan preguntas, siguen allí, intactas.
P.: ¿Cómo surge en usted «Abundancia»?
M.P.: Cuando empecé a escribir, mi idea era que iba a hacer una obra de teatro. Y los personajes principales iban a ser Veremundo, el hidrómano, y Francisca. En el proceso de escritura la que hoy es el personaje principal se convirtió en protagonista sin que yo lo decidiera. Eso hizo que en un momento dado tuviera que parar la escritura, y ahí me replanteé un montón de cosas. De hecho dejó de ser una obra de teatro, y me puse a trabajar en un esquema completo de la novela, viendo todo lo que había pasado y habiéndome dado cuenta de quién iba a ser la protagonista y cuál iba a ser el papel de los otros personajes. Así fue como me tracé un esquema de capítulo por capítulo, porque para mí lo fundamental en la novela era que fuera una especie de thriller psicológico. Quería que cada capítulo tuviera un problema más grande que el del capítulo anterior, que cada vez la situación fuera peor. Para eso hice todo un esqueleto de la novela que me demoró unos cuantos meses. Y después recomencé el proceso de la escritura, ya sabiendo hacia dónde iba. Pero, creo que el detonante fue el personaje del hidrómano.
P.: La idea de trabajar la estructura a partir de un esqueleto de guión lo recomienda Chistopher Keane en el curso que usted siguió en el Emerson College de Boston.
M.P.: Estudié con én en el worshop «The new screenwriters». Su ayuda de cómo elaborar un guión cinematográfico me sirvió un montón porque la novela es muy visual. Y además estaba eso de que en cada capítulo aumentara la tensión, que es la idea que tiene Keane acerca de cómo debe ser una película.
P.: ¿En qué medida la protagonista tiene que ver con usted? ¿Es su alter ego, dado que pasa como usted por la publicidad?
M.P.: Creo que todos los personajes tienen que ver conmigo. Cuando un escritor escribe le es imposible escribir acerca de lo que es absolutamente ajeno. Sobre todo si se trata de una novela psicológica que tiene tantos visos de interioridad, de dramas psicológicas, como es el caso de «Abundancia». No creo que se pueda escribir si uno no tienen que ver con los personajes. La protagonista, es cierto, trabaja en una agencia de publicidad, y yo trabajé en una agencia de publicidad. Pero hay una cantidad de cosas que le pasan que sería un poco ridículo pensar que eso podría haberme pasado a mí. De todas maneras, cuando digo que todo tiene que ver conmigo es porque ¿qué es más real, lo que uno vivió o lo que uno sintió cuando tuvo una experiencia, o lo que uno soñó? Pienso que muchas veces los sueños, la imaginación o la literatura son más reales que las cosas que pasan. A veces cuando dos hermanas han pasado juntas la infancia y después, ya en la adultez, les preguntás sobre determinado hecho, cada uno de ellas lo recuerda de manera totalmente distinta, muchas veces antagónica. Entonces, ¿qué fue lo que de verdad pasó? Es realmente muy difícil saber qué es lo que pasó y qué es lo que no pasó. Lo que importa, que es una de las premisas del psicoanálisis, es cómo vivimos las cosas que nos pasaron. En ese sentido puedo decir que todo lo que le pasa a los personajes es autobiográfico. Ahora, si yo estuve con un hombre que tuvo un tentáculo, no sé [se ríe], resta preguntar si hay hombres que tienen tentáculos.
P.: Usted ha señalado que su personaje de Veremundo parte de uno de Elías Canetti, ¿qué otras influencias tiene su novela?
M.P.: Influencias son todas las lecturas que uno ha tenido en su vida. Es difícil decir, sin ser pedante, que tal autor me influenció. Veremundo más que una influencia es un robo, diría, no un plagio. Pertenece a «El testigo escuchón», un libro donde Elias Canetti describe 50 personajes a partir de los cuales pensaba escribir 50 novelas, destinarle una novela a cada uno de esos personajes. Finalmente, de esas 50 novelas sólo escribió una, «Auto de fe», y los otros 49 quedaron apenas delineados. Yo tomé uno de ellos, que me impactó muchísimo y escribí acerca de él. Es como tomar un anzuelo que había dejado Canetti tirado ahí. Quien me influyó más es alguien que no es un escritor de literatura sino de ciencia, de biología, cuyos libros sobre el comportamiento de los mandriles me impactaron tremendamente porque me hizo ver a esos monos muy parecidos a los humanos. Sobre el tema de los mandriles la protagonista de «Abundancia» está pensando y preguntándose permanentemente.
P.: En su novela remite a los estudios de Robert Sapolsky.
M.P.: También tiene que ver con lo que hay de autobiográfico en «Abundancia». Vi el libro de Sapolsky como mi protagonista, y me impactó tanto que quise entrevistarlo para una revista en la que trabajaba. Lo que más me impactó y está en la novela, es algo que él me dijo en la entrevista y que no está en los libros. Le pregunté si la libertad existía, y me dijo que no. Y mi personaje está todo el tiempo preguntándose si es libre cuando hace las cosas que hace y que no quiere hacer, o si es su cuerpo, su biología, la que va a hacer todas esas cosas que ella intenta no hacer, pero que no puede dejar de hacer.
P.: En los últimos tiempos hay narradores que han utilizado elementos de la ciencia, como Joge Volpi o Guillermo Martínez.
M.P.: Leo muchísima ciencia. Me fue muy difícil decidirme por una carrera. En Venezuela en tercer año había que elegir entre ciencias y humanidades, y me fue difícil, me encantaban las matemáticas, la física. En la facultad no sabía si estudiar filosofía o astronomía, parecen distintas pero que en el fondo no lo son tanto. Ahora no estoy leyendo nada de literatura y montones sobre teorías del origen del Uni
P.: ¿»Abundancia» tiene que ver con el mundo de la mujer?
M.P.: La verdad que no. Pienso que tiene que ver con una determinada tipología humana, que no sé si es más frecuente en los hombres o en las mujeres, y que existe también en los mandriles. Están los mandriles que son dominantes y los que no lo son, los mandriles del medio, los generosos y los agresivos, y así sucesivamente. Y hay un tipo de mandriles, que Sapolsky estudió, que andan por el mundo con mucha cautela, con miedo de lo que les pueda suceder, que miran a los demás y a su entorno con desconfianza. Sapolsky observó que esos mandriles son los que tienden a tener más enfermedades relacionadas con el estrés, y en ese caso no había diferencia si era hembra o macho. Mi personaje pertenece a esa tipología. Tiene problemas de alimentación, y eso parece ser un poco más frecuente en las mujeres, pero los hay entre los hombres. Y en las drogas son más los hombres que las mujeres. Pero el problema básico de mi personaje no es ni el aspecto físico ni la drogadicción sino un problema de estar en el mundo. Ella no encuentra el lugar que le pertenece, se siente expulsada, o ella misma se expulsa de todas partes, y elige meterse en situaciones y lugares cada vez más peligrosos. Eso le puede pasar igual a un hombre que a una mujer. Uno de los jurados dijo que «Abundancia» no es ni remotamente literatura femenina, y eso me encantó, porque eso de literatura femenina y literatura masculina no sé bien qué es. Hay buena y mala literatura, y listo.
P.: ¿Por qué a su novela le agregó un sitio en Internet?
M.P.: Porque en www.abundanciaunanovela. com.ar hay cosas que tienen que ver con la novela pero no están en la novela. Si bien me parece que la novela se autoabastece, pensé que estaba bueno utilizar todas las ventajas de las nuevas tecnologías. En siglos pasados si un lector te quería preguntar algo de la novela sólo podía hacerlo si daba la casualidad que era tu amigo. Hoy cualquiera que quiera enterarse algo más de la novela lo puede hacer. En la página de mi novela puse la descripción de Canetti del personaje del hidrómano, la entrevista a Sapolsky, hay fotos de él con sus mandriles, algún capítulo suprimido de la novela, fotos, y canciones que escuchan los personajes. Me hubiera encantando que el libro viniera con un chip para que el lector escuchara la música que el personaje va escuchando en su auto.
P.: ¿Qué está escribiendo ahora?
M.P.: Un libro de poesía, y tengo listo el esqueleto de la próxima novela. De esa novela tengo la imagen visual de las que van a ser las últimas páginas. A partir de allí se me ocurrió toda la historia, surgieron todos los personajes.
Entrevista de Máximo Soto


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