24 de septiembre 2010 - 00:00

España busca limpiar su imagen y distanciarse de Grecia e Irlanda

«El país recuperó confianza y credibilidad en los mercados. El Gobierno parece que está haciendo lo correcto», respondió la ministra de Economía española, Elena Salgado, ante las críticas de la oposición.
«El país recuperó confianza y credibilidad en los mercados. El Gobierno parece que está haciendo lo correcto», respondió la ministra de Economía española, Elena Salgado, ante las críticas de la oposición.
 Madrid - La ministra española de Economía, Elena Salgado, llevó esta semana una buena noticia al Congreso de los Diputados: la agencia de rating japonesa JCR decidió mantener para la deuda pública de España su máxima calificación, AAA, con perspectiva estable. Este dato le sirvió a Salgado para defenderse de los ataques del diputado del Partido Popular (PP), Álvaro Nadal, quien durante la sesión de control al Gobierno acusó al Ejecutivo socialista de una errática política económica.

«El Gobierno parece que está haciendo lo correcto», respondió la ministra y vicepresidenta segunda, remitiéndose al criterio de JCR. En su análisis, la Japan Credit Rating Agency (JCR) otorga a España la misma calificación que a su propio país, Japón, indicando que su economía «es relativamente desarrollada y diversificada», que hasta 2007 tuvo una situación fiscal consolidada y que, además, es uno de los socios principales de la Unión Europea.

El informe de la agencia nipona, que también resalta las medidas de austeridad adoptadas por Madrid, llega en un momento muy oportuno para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que espera en breve el veredicto de la agencia estadounidense Moodys sobre la solvencia de la deuda soberana de España. Standard and Poors había bajado en abril la nota del país al nivel AA, y a finales de mayo la agencia Fitch siguió el ejemplo, lo que disparó la desconfianza de los mercados en España y, por ende, los intereses de los bonos de su deuda y el diferencial de la prima de riesgo respecto de Alemania, el país de referencia en la eurozona.

Últimamente, sin embargo, la situación se tranquilizó. Los analistas y los inversores parecen ahora más pendientes de Irlanda y de Portugal a la hora de evaluar el riesgo de que algún otro país europeo se sume a la debacle de Grecia. De hecho, el rendimiento de los bonos españoles a 10 años está en torno al 4,2%, dos puntos por debajo de los intereses que paga la deuda de Portugal o de Irlanda (y a siete de la de Grecia).

Aunque el nivel sigue siendo alto, el Tesoro público de España no está encontrando dificultades a la hora de colocar su deuda. Lo demostró esta semana, cuando adjudicó unos 7.000 millones de euros (u$s 9.100 millones) en Letras a 12 y 18 meses. A ello contribuyeron también los tests de resistencia a la banca europea de julio pasado, que las entidades españolas superaron con una nota notable, exceptuando algunas cajas de ahorro en proceso de fusión.

En palabras de Salgado, el país recuperó «credibilidad» y «confianza» en los mercados. El propio Zapatero fue más allá: «Creo que la crisis de la deuda que afectó a España y a la zona euro en general ha pasado», declaró el presidente al Wall Street Journal durante su estancia en Nueva York.

El líder socialista, además, defendió las polémicas medidas de austeridad adoptadas por su Ejecutivo y vaticinó que la economía española, tras haber salido tímidamente de la recesión, no se volverá a contraer en los próximos trimestres. La oposición, sin embargo, duda de la luz al final del túnel que vislumbra el Gobierno y advierte de que puede tratarse, más bien, de un espejismo.

Lo reiteró hoy la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien acusó a Zapatero de estar obsesionado con «el marketing, la foto y la apariencia», y de «volver a engañar» a los españoles sobre la crisis económica. «Me gustaría estar tan satisfecha como el presidente del Gobierno», dijo. «Todo el mundo sabe que España tiene grandes problemas con la deuda y que eso es un lastre para la recuperación económica», agregó.

La oposición recuerda, en este contexto, que la deuda pública del país se situó en el primer semestre de 2010 en su nivel más alto en diez años, al alcanzar el 56,7% del PBI. Esto se traduce en un saldo negativo de 598.764 millones de euros (casi u$s 780.000 millones), según los datos más recientes del Banco de España. Pese a todo, los analistas parecen coincidir en que España al menos logró salir del «pelotón de cola» de los países más afectados por la crisis de la deuda. El reto, por lo tanto, es ganar distancia.

Agencia DPA