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Especialistas ponen en duda el nexo entre extremistas y narcos mexicanos
Algunos carteles mexicanos poseen la capacidad militar para desarrollar un atentado, pero no han demostrado ser hábiles en manejar explosivos y tampoco tendrían interés en suscitar la ira de Washington, que terminaría por afectar su negocio de vender drogas a los estadounidenses, señalan esos analistas.
«Suena más como la trama de una telenovela o una buena película», dijo José Reveles, autor de libros como «Narcoméxico» y «El cartel incómodo».
«Si se llegase a presentar un vínculo de mexicanos con grupos extremistas sería de manera individual, no creo que como cartel, porque no está en sus prioridades atacar a Estados Unidos», añadió Reveles.
«Lo que ellos (los carteles) quieren es hacer su negocio en secreto, no estar haciendo otros trabajos», señaló por su parte Raúl Benítez, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El martes, al acusar a Irán de intentar un atentado contra un embajador en su territorio, la Casa Blanca señaló que el complot fue descubierto gracias a que un agente estadou-nidense en México se hizo pasar por miembro de un cartel interesado en perpetrar el ataque.
El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, reveló que Mansor Arbabsiar, iraní de 56 años naturalizado estadounidense, estuvo en contacto con ese agente encubierto.
Arbabsiar fue detenido el 29 de septiembre en Nueva York, tras ser rechazado por el servicio de migración mexicano, que no le permitió ingresar. Las autoridades estadounidenses no especificaron el cartel con el que se identificó el agente secreto, aunque algunos medios mencionaron a Los Zetas.
Alianza
En febrero, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, señaló que autoridades estadounidenses contemplan una eventual alianza entre grupos como la red Al Qaeda y Los Zetas, una organización creada por militares de elite que desertaron para trabajar con el narcotráfico.
En julio el presidente Barack Obama señaló que Los Zetas son una amenaza a la seguridad internacional y los comparó con la Camorra italiana y la Yakuza japonesa.
Pero una cosa es que Los Zetas extiendan sus actividades a varios países y otra que quisieran involucrarse en un ataque terrorista que desafiaría al Gobierno estadounidense y los pondría en una confrontación directa.
«No es ésa la lógica de Los Zetas. A ningún cartel le conviene ese tipo de visibilidad», dice Benítez.
En febrero, un agente de aduanas estadounidense que operaba en México fue asesinado en una carretera por miembros de Los Zetas, pero varios de los detenidos por el crimen confesaron que desconocían que su blanco era un funcionario norteamericano.
«No hay lógica en que Los Zetas quieran entrar en atentados terroristas que atraigan aún más la atención de Wa-shington sobre ellos», señala Reveles, quien además recuerda que varios líderes de ese cartel recibieron -antes de desertar del Ejército- entrenamiento militar e ideológico de instructores estadounidenses.
El modo de operación de los carteles es además poco compatible con un atentado como el que, según las revelaciones estadounidenses, se iba a realizar contra intereses de Arabia Saudita.
«Los carteles actúan en territorios que conocen y de los que es posible escapar, no son suicidas», agregó el experto.
Apuntó que tampoco han mostrado ser hábiles en manejar explosivos. Un miembro de Los Zetas murió y otro resultó herido en marzo de 2010 en Tuxtla-Gutiérrez (sudeste) cuando manipulaban un explosivo con el que iban a atentar contra una sede oficial.
Agencia AFP


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