Desde 1977, sólo dos presidentes fueron recibidos en su visita conmemorativa del aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires con subas mayores al 2,71% que ganó ayer el Índice General (el Merval sumó el 3,42%, cerrando en 11.313,7%), Duhalde en 2002 y Menem en 1989 y 1992. Si bien la Petrobras brasileña ocupó el centro del escenario (+7,78% seguida por el 3,61% de YPF y el 3,12% del Grupo Galicia) las fuerzas estuvieron mucho más repartidas que el martes. No sólo se negociaron cuatro papeles más, sino que frente a 40 alzas tuvimos 25 bajas y 7 sin cambios, con un volumen 10% menor al previo. Las cotizantes argentinas "puras", más sensibles a una eventual devaluación, sumando un más acotado 2,65% apuntaron en el mismo sentido. La comidilla del mercado sin embargo pasó por la visita que haría hoy la Presidente a la Bolsa y si anunciará o no la aprobación del demorado B&MA (las apuestas no eran muy auspiciosas). El tema no es intrascendente. Como se aprecia en el cometario que hacemos hoy sobre el balance del Merval SA, la ley del mercado de capitales ha forzado una reestructuración del sistema y sus actores, en el cual el B&MA pasaba a cumplir un rol central. Al eliminar el derecho de autorregulación y asumir el Estado el rol de garante final, los históricos mecanismos de protección a los inversores (que funcionaron incluso durante la hiper y en crisis 2001 sin auxilio del Gobierno) se desarmaron, disparando una nueva serie de conflictos de interés (el Estado es garante, regulador y el principal jugador del mercado, el Merval recepciona su propio balance, etc.), permitiéndole a algunos jugadores incrementar exponencialmente su apalancamiento. Hoy si "pasa algo", nadie puede decir a ciencia cierta cómo termina. La sanción del B&MA, no soluciona mucho, pero es fundamental.
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