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Espía en Economía: Justicia ante la ‘‘caja de Pandora’’
Por el momento, la causa está caratulada con la ambigua imputación de «delito de acción pública». La calificación es tan amplia que puede incluir desde allanamiento de morada e intento de hurto hasta tráfico de influencias y robo de documentos públicos, entre otros.
Esta decisión de los investigadores del caso no es menor, ya que plantea dos aspectos importantes respecto de la pesquisa: por un lado, que todavía no se tienen claras las dimensiones de la actividad de Roberto Larosa en el Ministerio de Economía, y por otro, que es lo suficientemente grave como para que la Justicia esté obligada a investigar el caso, más allá de denuncias particulares.
Estallido
El caso Larosa estalló hace casi dos semanas, cuando el asesor legislativo del diputado de Proyecto Sur y del senador del ARI por Tierra del Fuego, José Carlos Martínez, fue detectado en el despacho del subsecretario de Presupuesto, Raúl Rigo, en el 4° piso del Ministerio de Economía. Larosa llevaba un llamativo equipo profesional: un portafolios con dos linternas, una lupa, una toalla y una corbata. También habría tenido un manojo de llaves correspondientes a las oficinas del edificio, de las que ya se habría corroborado que al menos una pertenecía al despacho de Rigo. El ministerio -que ya se presentó como querellante en la causa- también asegura tener videos de seguridad en los que se ve al «Topo» en los pisos 4°, 8° y 10° (donde se encuentra la oficina del secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino).
A partir de esa detención se inició una causa que no para de generar conexiones y complicaciones para el Gobierno y la oposición. Una derivación esperable en una pesquisa que investiga a un ex funcionario de Economía -trabajó en la cartera entre 1975 y 1993- que brindó sus servicios de «asesoramiento y búsqueda de información» a consultoras, asociaciones gremiales como la CTA -donde se desempeña además como asesor económico-, legisladores y hasta el propio Gobierno, como admitió ayer el ministro de Planificación, Julio De Vido.
En este contexto, el problema en la pesquisa no es tanto determinar para quién o qué contactos tenía Larosa, sino más bien qué es delito y qué no. Mientras tanto, el caso sirve para que oficialismo y oposición se endilguen contrataciones y trabajos del «Topo» mutuamente: hasta el mismísimo secretario de Política Económica, Roberto Feletti, habría conocido y trabajado con Larosa, según aseguran diputados opositores. Así, lo que en un primer momento se analizó como un posible «mini-Arbizu» (en referencia a las denuncias de cuentas en el exterior que hizo el ex ejecutivo de JP Morgan) amenaza con convertirse en un caso más complejo, que podría complicar tanto a integrantes de la oposición, economistas críticos del Gobierno, como a funcionarios de Economía y otros ministerios. Esto, en gran parte, está en manos de lo que diga el propio Larosa, quien hasta el momento se negó a declarar y permanece preso en el penal de Marcos Paz sin fecha para una nueva indagatoria.
