Puente Celeste, quinteto formado en 1997, presentó un nuevo trabajo de apreciable calidad instrumental.
Presentación de «Canciones». Actuación de Puente Celeste. Con M. Moguilevsky (clarinete, clarón, flauta dulce, armónica, percusión, voz), S. Vázquez (percusión, voz), E. Cardozo (guitarra, requinto, voz), L. Dyzenchauz (contrabajo) y L. Nikotián (acordeón, piano, melódica, guitarra). (NoAvestruz; los jueves en dos funciones).
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Puente Celeste es un quinteto formado en 1997 que lleva ya grabados cinco discos, el último de los cuales, «Canciones», está presentando con este ciclo. La propuesta tiene una amplia gama de elementos, lo que la hace a la vez atractiva y difícil de encasillar. Hacen música instrumental y canciones; el nuevo álbum apunta fundamentalmente a este último aspecto. Tocan diferentes instrumentos, se combinan de maneras diversas. Los géneros son también una suma muy variada de opciones, del folklore argentino o latinoamericano al tango y sus alrededores, de las músicas tradicionales de Europa central al klezmer, de los recursos no tonales de cierta música culta contemporánea al bolero, del vals a la canción urbana.
Todo pareciera caber en esta propuesta. Y, como los integrantes del grupo son compositores, los estilos personales se combinan y reparten; así como van cambiando a lo largo de un concierto o de un disco los lugares protagónicos -como cantantes o con instrumentistas solistas-. Ninguno es cantante en el sentido convencional de la palabra -si pensamos en grandes voces ricas en armónicos-, pero van alternando ese lugar con toda dignidad, en ese sentido, el mejor es Edgardo Cardozo. Pero donde todos son enormes, es como instrumentistas, para arreglos que les van dando distintas responsabilidades y lugares. Y alcanzan picos altos en estos conciertos, con temas como «Noche de papel» de Vázquez, «Milongón azul» de Cardozo o «Pinche tirano» de Dyzenchauz.
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