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Estadio se salva por la crisis
El Oakland Coliseum, que envidiaría cualquier club argentino, se salvó de la demolición por la crisis. Cancelan un proyecto inmobiliario de u$s 1.800 millones.
Quizás sea demasiado aventurado comparar a los «A's» de Oakland con Independiente de Avellaneda, pero lo cierto es que no sólo los «Diablos Rojos» encuentran crecientes dificultades para avanzar con su proyecto de un nuevo estadio.
El club californiano, cuyo actual propietario es el magnate inmobiliario Len Wolff y que había nacido como Philadelphia Athletics hace más de un siglo y medio, había previsto mudarse de esa ciudad de la Bahía de San Francisco al suburbio de Fremont, a 32 kilómetros del centro de Oakland.
El proyecto preveía un estadio para 32.000 personas sentadas como «ancla» de un desarrollo que también incluía un hotel, 3.000 casas de lujo y 150.000 m2 de locales comerciales. Sin embargo, la crisis financiera y -sobre todo- el desplome del mercado inmobiliario hicieron que tanto Wolff como la Major League Baseball (el órgano que reúne a los dueños de los clubes de béisbol de la máxima división) lo dejaran para mejor oportunidad.
Gratitud
En una declaración pública Wolff expresó «mi pena y mi gratitud, en especial a quienes compartieron nuestra visión e invirtieron incontables horas en apoyo de nuestra propuesta. Sin embargo, cada vez se hizo más evidente que nuestro proyecto para un nuevo estadio enfrentaba enormes dificultades y era imposible avanzar, de buena fe, con el mismo».
Uno de los pilares sobre los que se fundaba el proyecto era el acuerdo entre los «A's» y la empresa de informática Cisco Systems, por el cual el nuevo estadio llevaría el nombre de esa firma, cuya sede está en San José, apenas a 10 km del sitio previsto para el que iba ser el «Cisco Park». De hecho, se preveía que buena parte de las 3.000 residencias que iban a construirse serían compradas por empleados de Cisco, que hoy están más preocupados por conservar sus puestos que por cambiar de residencia.


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