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Estados Unidos-Argentina: un comercio complicado
Las exportaciones locales del complejo agroindustrial no tienen gran participación en este destino, pero en rubros como el biodiésel, el té y los arándanos hay gran preocupación.

De todos modos, el país de Trump sigue siendo el tercero en materia de comercio con Argentina, y bastante alejado de Brasil que sigue siendo el principal "cliente" con el 20% del comercio (unos u$s21.000 millones), y China que absorbe el 13% (unos u$s14.000 millones). A su vez, si bien el intercambio aumentó el año pasado, igual la tendencia de la participación global sigue bajando de 14% en 2002 a alrededor de 10-11% en la actualidad, y la balanza es negativa para Argentina ya que vende 40% menos de lo que compra.
Más interesante aún resulta el análisis de la canasta de productos que se intercambian con el país del Norte. Es que mientras lo que ingresa es, especialmente gasoil, aviones y químicos, las ventas argentinas se reparten, especialmente, entre productos agroindustriales (30%), también químicos (33%), y algo de metales.
Hilando mucho más finito surge que los "metales" se refieren básicamente al aluminio, mientras que la agroindustria es muchísimo más heterogéneo y va desde los biocombustibles (u$s1.000 millones el año pasado), a vinos (u$s250 millones), arándanos (u$s122 millones), jugos de frutas (u$s440 millones), aceite de limón (u$s117 millones), te negro (u$s88 millones), o azúcar y miel (u$s136 millones), entre los más destacados.
Y, si bien las ventas globales no son tan significativas, en los rubros puntuales puede haber problemas si se llegan a imponer restricciones al comercio, por el porcentaje actual que ocupan las compras estadounidenses sobre las ventas argentinas totales de esos rubros. Ese es el caso de los biocombustibles (90%), el té 75%, o los arándanos, más 65%.
La pregunta es: ¿Puede ocurrir? Sin dudas no se puede destacar, pero parece improbable por varias causas. La primera, como se mencionó, es la escasa magnitud del comercio bilateral y el hecho, para nada menor, de que Argentina compra más de lo que vende en EE.UU.
Otra razón, es que hay algunos productos que son muy apreciados (aunque eso no descarta totalmente el riesgo), tal el caso de la miel, muy bien calificada; los arándanos fuertemente demandados para el postre nacional estadounidense: el "blue pie"; la esencia de limón imprescindible para las gaseosas; o el té, también muy bien calificado internacionalmente.
El resto, como el caso de la carne vacuna, si bien sería interesante la reapertura de ese mercado (que Argentina lo tuvo desde 1996 al 2001), la realidad es que por el momento en el mercado local no hay volumen suficiente. De hecho, hace más de una década que no se cumple siquiera con la codiciada Cuota Hilton para Europa.
Por otra parte, a esta altura es bien conocida la falta de competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional, lo que llevó a que en el caso de EE.UU. se cayeran muchas ventas de pesca, berries, frutas, etc.
De ahí que, por el momento, a la mayoría de los empresarios les interesa mucho más lograr respaldo directo para sus ventas (promociones, reintegros, incentivos fiscales, etc.) y recuperar mercados regionales, como Brasil o Chile, que un eventual avance con el principal socio del NAFTA que tiene más para vender, que para comprar en Argentina.


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