10 de enero 2011 - 00:00

Estados Unidos se espanta ante la violencia del debate político

Un memorial con retratos de la diputada demócrata Gabrielle Giffords, quien lucha por su vida, y el juez federal John Roll, asesinado el sábado, recibió todo el día de ayer velas y ofrendas florales en Tucson, Arizona.
Un memorial con retratos de la diputada demócrata Gabrielle Giffords, quien lucha por su vida, y el juez federal John Roll, asesinado el sábado, recibió todo el día de ayer velas y ofrendas florales en Tucson, Arizona.
Washington - Manifestantes desfilando con carteles que mostraban al presidente Barack Obama luciendo un bigote a lo Adolf Hitler. Un candidato al Senado reflexionando sobre cómo «remediar» con una pistola la posibilidad de que los resultados de las elecciones no fueran los correctos. Miembros del Congreso escupidos y objeto de epítetos racistas antes de la votación sobre la reforma sanitaria. Bienvenidos a la política estadounidense.

Funcionarios públicos y observadores han advertido en los últimos años que la retórica política se ha recalentado demasiado en un país conocido por sus leyes laxas en materia de posesión de armas y una historia de asesinato de presidentes.

Ahora, como consecuencia del atentado del sábado en Arizona, que dejó a una congresista en estado crítico a raíz de un disparo en la cabeza, seis muertos (entre ellos una asesora de Giffords y el juez federal John M. Roll, que había recibido amenazas por un fallo a favor de inmigrantes ilegales) y otros 13 heridos, algunos dicen que es hora de revisar el tono del discurso político en los Estados Unidos.

El sospechoso del atentado, Jared Lee Loughner, de 22 años, de Tucson, se encuentra detenido, pero sus motivos no son claros. El FBI está investigando si el hombre es la misma persona que publicó un manifiesto en Internet en el que acusaba al Gobierno de controlar las mentes y exigía la introducción de una nueva moneda.

Mientras se espera que se aclare el motivo de los disparos, políticos de alto rango han salido a llamar a la calma.

«Tenemos que enfriarnos, bajar el tono», dijo el senador Lamar Alexander, uno de los referentes de la bancada republicana en el Senado, al hablar ayer en el programa de CNN, «Estado de la Unión».

El enojo en Estados Unidos es sin duda resultado de los severos problemas económicos, con un índice de desempleo que se ha estancado en cerca del 10% durante un período prolongado.

El movimiento del Tea Party, una informal unión de conservadores que en su mayoría han apoyado a candidatos republicanos o han competido como tales, ha aprovechado este tiempo de incertidumbre, ganando decenas de escaños en la Cámara de Representantes y en el Senado.

Algunas «reuniones públicas» del Tea Party han incluido agrias confrontaciones con miembros del Congreso que aspiraban a ser reelectos. Los republicanos, sin embargo, señalan que el presunto atacante puede no haber actuado por motivaciones políticas.

«Simplemente tenemos que reconocer que hay algunas personas mentalmente inestables en este país. ¿Quién sabe qué las motiva a hacer lo que hacen?», dijo el senador Jon Kyl, de Arizona, entrevistado por el programa «Face the Nation», de la cadena CBS.

Pero hace diez meses, en medio de una dura campaña de reelección, la representante (diputada) Gabrielle Giffords, la demócrata de Arizona que fue baleada el sábado, ya había advertido que había estado recibiendo amenazas violentas. Poco después de que hubo votado a favor del proyecto de reforma sanitaria de Obama, una ventana de su oficina en Arizona fue destrozada.

«La esquina de nuestra oficina se ha convertido en una zona en la que se congrega el movimiento del Tea Party con una retórica realmente agresiva. No sólo hay llamadas, sino correos electrónicos, insultos», dijo Giffords entonces.

Un sheriff local del sur de Arizona no cree que el ataque se haya producido en el vacío.

«Cuando hay una retórica de odio, de desconfianza hacia el Gobierno, de la paranoia acerca de cómo opera el Gobierno, y se trata de inflamar al público todos los días, veinticuatro horas por día, siete días por semana, se produce un impacto en la gente, especialmente en la de personalidad desequilibrada», dijo el sheriff del condado de Pima, Clarence Dupnik.

Como consecuencia de los disparos en Arizona, podría producirse una pausa en el debate duro y de lucha intestina de Washington, de acuerdo con algunos analistas.

«Por un tiempo, los políticos realmente van a tener cuidado con lo que dicen», predijo Paul Sracic, director del departamento de Ciencia Política de la Universidad Estatal de Youngstown, en Ohio.

Sin embargo, agregó, «la política estadounidense tiene una memoria muy corta» y cuestiones que dividen profundamente al país, desde la política migratoria hasta la de salud, probablemente volverán a avivar la ira política.

Además, la carnicería de Arizona probablemente tendrá un impacto mucho más allá del caso de Giffords y las otras víctimas, de acuerdo con Sracic. «Ciertamente creo que en el corto plazo dañará el prestigio político de (Sarah) Palin», señaló.

Palin, la fallida candidata republicano a la vicepresidencia en 2008 y que ha insinuado una posible candidatura presidencial para 2012, usó un lenguaje muy cargado en sus esfuerzos de recaudación de fondos y otros foros, y algunas veces ha sido retratada portando un rifle.

«Conservadores de sentido común y amantes de EE.UU.: ¡No se retiren, RECARGUEN!», dijo el año pasado en Twitter en medio del debate sobre la reforma sanitaria.

En un sitio de Facebook, Palin publicó a principios de 2010 un mapa de los Estados Unidos con la cruz de una mira telescópica de un arma de fuego sobre más de veinte distritos legislativos en manos de demócratas que esperaba fueran sacados del Congreso. En él se incluía la banca de Giffords. «Es hora de tomar posición», escribió allí.

«Eso le va a resultar difícil de superar», dijo Sracic, y agregó: «Con esto, ella queda como una irresponsable. Ha dañado sus posibilidades como candidata» a la Presidencia, agregó.

Al hablar en el programa de radio del conservador Tammy Bruce, la asistente de Palin, Rebecca Mansour, intentó el mismo sábado restar importancia a la imagen de la mira telescópica: «El gráfico es... nunca, nunca, nunca tuvimos la intención de poner imágenes de armas de fuego. Se trató simplemente de una mira como la que usted vería en un mapa... un símbolo de alguien que supervisa», dijo.

También puede haber ganadores políticos de tragedias como ésta, señaló Sracic. «Debemos esperar que la popularidad del presidente Obama suba», presagió. «Los estadounidenses se vuelcan hacia el presidente» después de cualquier tragedia que se ve como «un ataque contra el país en su conjunto», añadió.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien lleva apenas seis días en su nuevo puesto después de que los republicanos obtuvieran el control del cuerpo en las elecciones de noviembre, también podría crecer, dijo Sracic.

«Puede que sea la persona adecuada en el momento adecuado para esto», dijo para explicar que Boehner no es una figura polarizante como sus antecesores (el ultraconservador) Newt Gingrich o (la demócrata de izquierda) Nancy Pelosi. «Él no tiene ese estilo. Puede convertirse en una figura unificadora para el Congreso», aventuró.

Agencia Reuters

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