26 de enero 2009 - 00:00

Estalla en la Aduana un conflicto gremial

La Aduana enfrenta un conflicto gremial por la desprotección de la Policía aduanera. El hecho que desató la protesta ocurrió el jueves pasado cuando se secuestraron 450 kilos de marihuana en Misiones durante un procedimiento en el que los traficantes lograron huir disparando contra los inspectores. El episodio se produjo cuando empleados de la Aduana realizaban un patrullaje de rutina en la localidad misionera de Corpus, sobre la margen del río Paraná, vecina con Paraguay.
En el lugar, los inspectores consideraron sospechoso el paso de un auto Chevrolet Vectra por un camino de tierra que conducía hacia un río, por lo que trataron de interceptarlo.
Al notar la presencia del vehículo de la Aduana, el conductor del Chevrolet se resistió a la orden de detención y embistió a la camioneta de los funcionarios argentinos.
Como consecuencia de una mala maniobra el auto cayó en un barranco y sus ocupantes lo abandonaron y huyeron a pie, mientras cubrían la retirada con disparos contra el personal aduanero. El vehículo oficial recibió varios impactos.
Tras el alejamiento de los delincuentes, el personal de Aduana registró el auto abandonado, en el que encontró 450 kilos de marihuana, valuados en 1.350.000 pesos.
El sindicato que agrupa al personal de Aduana (SUPARA), expresó su preocupación ante la agresión a balazos porque si bien los inspectores tienen «la responsabilidad de reprimir el delito» están «impedidos de utilizar armas, lo que favorece a los delincuentes».
«La Aduana hasta 2004 tenía el poder de policía y el personal en situación de riesgo podía utilizar armas para reprimir el delito», recuerda la dirigencia gremial.
SUPARA denunció que las limitaciones que afronta el personal de Aduana en sus actividades de control «son consecuencia de un largo período de desmantelamiento de la Policía aduanera». Carlos Sueiro, secretario general del gremio, recordó que en esa misma jurisdicción, sigue sin esclarecerse el crimen de Gabino Sánchez el ex jefe de la Aduana de Bernardo de Irigoyen, fusilado con un disparo en la cabeza frente a su familia, el 29 de febrero de 2008.

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