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Estrategias que ya no resultan
Hasta ayer, parte del oficialismo tuvo éxito en esa extrategia: la investigación misma de la muerte de Nisman y la verdad o no de sus acusaciones a la Presidente y funcionario pasaron a segundo plano. Logró el kirchnerismo que se cuestionara a la fiscal Viviana Fein, que tuviera ella misma que hacerse cargo de un error sobre el ya famoso borrador (que parece haber sido provocado a propósito en otra oficina ajena a la fiscal) o que se discutiera más sobre si el consorcio de Puerto Madero pagó el service de las cámaras del ascensor de servicio, que del contenido de las grabaciones que Nisman consiguió de quien debía conseguirlas, es decir, de la SIDE.
Desde ayer esa situación comenzó a cambiar. El kirchnerismo tuvo que pagar el costo político en el Senado de apurar la votación de una reforma a la ex SIDE sin hacerle caso ni siquiera a su socio ideológico Horacio Vertbisky que pedía mesura y tiempo para el debate.
La Cámara Federal decidió, un poco antes, que la causa donde debe investigarse la denuncia de Nisman (tema central a seguir junto con su muerte aunque se intentara taparlo por estos días con la maraña de declaraciones sin sentido) sí tiene juez y, aunque él no lo quiera, es Daniel Rafecas.
Por más ingeniosos que puedan resultar, a veces, los argumentos de Aníbal Fernández, sus definiciones sobre Fein, el cruce de poderes que suponen barrieron con varios límites de la ilusoria división de poderes que organiza este bendito país. Es difícil calificar si es más grave que el secretario general de la Presidencia le haya cuestionado a una fiscal de la Nación que se tome vacaciones mientras parecía mofarse, o que ella, quizás apurada por ese reto, inmediatamente las suspendiera. La denuncia del jefe de Fein, Ricardo Sanz, y la cumbre de jueces, fiscales y opositores apenas ayudaron a calmar esa puja.


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