26 de agosto 2010 - 00:00

Estudiantes sin altura en Quito

Hernán Barcos (izquierda) grita su primer gol de la noche. El argentino fue el verdugo de Estudiantes en Quito. Estudiantes sufrió la altura de Quito y no pudo desplegar su fútbol. No obstante, la derrota por sólo un gol de diferencia lo deja bien posicionado para la revancha, que se jugará el 8 de setiembre en la cancha de Quilmes.
Hernán Barcos (izquierda) grita su primer gol de la noche. El argentino fue el verdugo de Estudiantes en Quito. Estudiantes sufrió la altura de Quito y no pudo desplegar su fútbol. No obstante, la derrota por sólo un gol de diferencia lo deja bien posicionado para la revancha, que se jugará el 8 de setiembre en la cancha de Quilmes.
Hay derrotas que se festejan y Estudiantes terminó festejando el 2 a 1 en contra en Quito, porque le da la posibilidad de lograr la Recopa, ganando por 1 a 0, y porque en el primer tiempo la pasó muy mal.

Estudiantes hizo un planteo muy cauteloso buscando neutralizar el juego por los costados de los ecuatorianos. Por eso jugó con 5 defensores, pero fue en vano, porque ya a los 8 minutos la Liga había roto el esquema con la habilidad de Cristian Lara, quien desbordó por izquierda a Mercado y le puso la pelota en la cabeza a Hernán Barcos.

Por el otro lado, el tener un solo delantero (Leandro González) le daba pocas posibilidades ofensivas y tenía como único argumento la pelota parada. Con un centro consiguió el transitorio empate tras un par de rechazos fallidos que Rojo aprovechó, pero no pudo aguantar el resultado y 5 minutos después ya estaba perdiendo por una media vuelta de Barcos que encontró complicidad en el arquero Taborda, de floja resistencia.

Estudiantes tuvo como mayor virtud el orden. Orden que no perdió con el correr de los minutos, cuando el oxígeno se acaba y las piernas no responden.

En cambio, Liga Universitaria de Quito fue dos equipos distintos en cada tiempo. En el primero, mostró su mejor cara con Christian Lara desequilibrando por habilidad y con un Hernán Barcos que exhibió toda su capacidad goleadora, esa que no pudo demostrar ni en Racing, ni en Huracán, pero que recorrió el mundo a base de goles.

En el segundo tiempo, Liga fue un equipo apático, que levantó el pie del acelerador y le perdonó la vida a un Estudiantes que trató de serenar la pelota y hasta tuvo algunas chances de empatar. Es verdad que los argentinos sufrieron la altura de Quito, por lo que bajaron su rendimeinto.

El 8 de setiembre se define en la cancha de Quilmes; allí podrán volver Hernán Rodrigo López y la Gata Fernández. Dos delanteros que ayer se extrañaron y mucho.

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