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Estupendos conciertos en la Semana Llao Llao
La Sinfónica de Salta se lució el domingo bajo la batuta de Luis Gorelik y con Patricia Da Dalt y Lucrecia Jancsa como solistas. El sábado, el pianista Sergio Tiempo entusiasmó al público de Bariloche.
El domingo por la noche le tocó actuar a la Orquesta Sinfónica de Salta, dirigida por el maestro platense Luis Gorelik. Resulta admirable observar el grado de calidad técnico-expresivo alcanzado por este organismo provincial. Es uno de los pocos del país que cumple con un ambicioso plan de actividades de conciertos en la misma Salta, con visitas a los más remotos pueblos y ciudades del interior de la Provincia, a la par de realizar giras por el resto del país, con actuaciones en Buenos Aires (como la que realizará el próximo diciembre acompañando un ambicioso proyecto de Iñaki Urlezaga de llevar «La Traviata» al ballet) y en Bariloche, como en esta ocasión.
Como había adelantado este diario, la orquesta dedicó su primer concierto en su totalidad a Mozart. En la primera parte se oyó una interpretación elegante y profundamente poética del Concierto para flauta y arpa, K. 299, en Do Mayor. El trabajo disciplinado y riguroso de Gorelik se evidenció en una ejecución de adecuada dinámica y riqueza musical. Las solistas Patricia Da Dalt, en flauta, y Lucrecia Jancsa, en arpa, realizaron una labor de exquisita musicalidad que emergió libremente, superadas las barreras técnicas que impone la bellísima partitura mozartiana. Completó la primera parte la Sinfonía N° 40, en Sol menor, K.550. Toda la potencia trágica de esta obra estuvo en las manos de Gorelik, quien hizo que sus músicos brindaran una versión aguerrida y noble de la sinfonía de Mozart.
En la segunda parte, el pianista francés Frédéric Vaysse-Knitter, debutante en el país, ofreció una elegante realización del Concierto N° 23, en La Mayor, K. 488, para piano y orquesta. Sensible y apasionado a la vez, Vaysse-Knitter fraseó con delicadeza y rigurosidad técnica la partitura, muy bien acompañado por los intrumentistas de la Sinfónica.
Después de los insistentes aplausos hubo bises de los solistas: Jancsa y Da Dalt agregaron una pieza de Jacques Ibert, y Vaysse-Knitter, una de Claude Debussy cerrando una noche de muy buena música ante un público fervoroso.
Similiares características tuvo, el sábado, el recital del prestigioso joven pianista Sergio Tiempo, que cuenta con la guía de la gran Martha Argerich. En un recital que incluyó un espectro amplio y caracterizado de nacionalidades y estilos, La primera parte del programa estuvo integrada por la «Partita N° 1», en Si bemol mayor, de Bach, Tres valses y la Balada N° 1, Op. 23, de Chopin y las «Tres danzas argentinas» de Alberto Ginastera.
En la segunda, el fogoso pianista se entregó gozosamente a una exposición de magnífico impacto sonoro de «Gaspard de la nuit», de Maurice Ravel y las complejas «Consolación N° 3» y el «Vals Mefisto» N° 1, en La Mayor, de Franz Liszt. Buen fraseo, y técnica depurada sobresalieron en las obras mencionadas a las que no les faltó la impetuosa naturaleza expresiva que es patrimonio del pianista.


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