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Evita India extremar la crisis con Pakistán y purga el gabinete
El primer ministro indio, Manmohan Singh, decidió redoblar los esfuerzos materiales y humanos
en la lucha contra el terrorismo tras los atentados de Bombay, pero recibió un fuerte
rechazo de la oposición y quedó notoriamente debilitado.
Singh convocó ayer a una reunión a los líderes de los principales partidos del país, a los que anunció medidas de refuerzo de la lucha antiterrorista para demandarles «unidad» ante la «amenaza nacional» que representa el terrorismo, según el comunicado oficial. A la reunión, en la que P. Chindambaran participó como nuevo ministro de Interior (Singh asumió ayer la cartera de Finanzas), no acudió el líder del principal partido opositor, el Bharatiya Janata Party (BJP), Lal Krishna Advani, según la cadena de televisión NDTV.
El atentado en Bombay «es negligencia culpable colectiva de todo el gobierno. La responsabilidad debería de ser también colectiva y ningún gobierno debería tener derecho a sobrevivir después de algo así», declaró el líder del BJP, Rajnath Singh, para quien la dimisión de un ministro «no es suficiente» y llega «muy tarde».
La India acusó del ataque al Lashkar-e-Toiba (ver nota aparte), un grupo con base en Pakistán que lucha por la independencia de Cachemira, donde ayer se desarrolló una tercera fase de votación a la Asamblea local boicoteada por los grupos separatistas.
Según informó ayer la cadena NDTV, el gobierno indio se estaba planteando romper el diálogo con Pakistán y el alto el fuego que rige desde 2003 en la frontera de Cachemira como medidas de respuesta al atentado de Bombay, así como las pocas comunicaciones ferroviarias y aéreas entre los dos países. No obstante, el portavoz de la Cancillería, Vishnu Prakash, desmintió poco después esa versión y fuentes del gobierno citadas por la misma NDTV matizaron que la India acusó por el atentado a «elementos» que provienen de Pakistán y no a su gobierno, aunque tampoco lo haya exonerado completamente.
La India y Pakistán se han enfrentado en tres guerras desde su independencia y partición en 1947. La última gran crisis entre ambos Estados nucleares, que llevó a una escalada de tensión bélica en la frontera común, tuvo lugar a fines de 2001 a raíz de un atentado contra el Parlamento de Nueva Delhi, estando el BJP al frente del gobierno.
El gobierno de Pakistán -cuyo titular, Yusuf Raza Guilani, canceló ayer un viaje al extranjero por la crisis- dejó claro su malestar por las acusaciones indias.
La prensa de Islamabad recogió ayer revelaciones de altos mandos militares según las cuales Pakistán advirtió a EE.UU. y a la Unión Europea de que si la India sigue con sus acusaciones, el ejército paquistaní trasladará a la frontera india las tropas que ahora tiene luchando en el cinturón tribal limítrofe con Afganistán.
En tanto, el presidente de EE.UU., George W. Bush, aseguró ayer al premier Singh en una llamada telefónica que puede contar con la colaboración de su gobierno en la investigación de los atentados.
Entre las víctimas de los ataques desatados el miércoles hay varios extranjeros, entre ellos al menos cinco estadounidenses, según el Departamento de Estado.
En su conversación con el primer ministro indio, Bush subrayó este dato para asegurarle que todos en la comunidad internacional trabajarán juntos «para perseguir a estos extremistas» que cometieron la ola de atentados en Bombay, señaló Johndroe.


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