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Exceso de lluvias complica a la soja

Las lluvias acumuladas desde noviembre, diciembre y lo que va de enero superan con holgura los 600 milímetros en la zona. Se necesitaba agua en la primavera, pero ahora sobra, y complica.
La sucesión de lluvias impidió completar la siembra de un 30% de la superficie planificada con soja de primera. Parte de esta superficie se fue sembrando de a poco entre lluvia y lluvia en diciembre, y parte aún no se había sembrado por falta de piso.
La situación de los campos es más complicada donde el relieve es plano, que en situaciones normales corresponde a los campos más productivos, debido a que la falta de pendiente no permite que el agua excedente se desplace en forma superficial. En estos casos, el perfil del suelo permanece saturado con agua más tiempo. La planta de soja interrumpe la fijación de nitrógeno en estas situaciones, y el cultivo toma un tono pálido y detiene el crecimiento. Los cultivos se ven más afectados en los lotes planos. El exceso de agua perjudica más a los lotes sembrados en forma reciente, y parte de esta superficie se perdió por esta causa.
En los campos más ondulados, en cambio, el agua corre en superficie, y si bien provoca erosión hídrica, la loma y la medialoma se liberan del agua en forma más rápida, y no se afecta el crecimiento de las plantas. Por ello, los cultivos tienen muy buen aspecto y crecimiento en estos relieves.
Por el lado del maíz, la situación de los cultivos es muy buena, pues las lluvias abundantes comenzaron la etapa en la cual se absorbe la mayor cantidad de agua en el ciclo. La etapa de floración, la más crítica en cuanto a necesidad de agua, se completó con humedad óptima.
Los resultados proyectados del cuadro adjunto, si bien son nominales y cambian con la evolución diaria de precios, muestran a la soja con el mejor resultado, seguida por el maíz, tanto en siembras en campo propio por administración como en campo arrendado.
Los rindes de indiferencia en campo arrendado deberán superar los 34 qq/ha en soja de primera, y los 91 qq/ha en el caso del maíz. En años húmedos, más allá de las complicaciones por enfermedades y plagas, que deben seguirse de cerca, los rindes son más altos. De todas formas, falta aún mucho camino para la cosecha.

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