25 de septiembre 2009 - 00:00

Exigen que la Fed detalle cómo usó fondos de rescates

Los contribuyentes norteamericanos desconocen cómo fue usado su dinero para salvar a los bancos de su propia imprudencia con los créditos tóxicos. Sin embargo, la Fed de Ben Bernanke sigue argumentando que revelar esos datos «estigmatizaría» a los bancos y sólo serviría para infundir temor entre sus clientes.
Los contribuyentes norteamericanos desconocen cómo fue usado su dinero para salvar a los bancos de su propia imprudencia con los créditos tóxicos. Sin embargo, la Fed de Ben Bernanke sigue argumentando que revelar esos datos «estigmatizaría» a los bancos y sólo serviría para infundir temor entre sus clientes.
Nueva York - Por primera vez en su historia, la Reserva Federal creó u$s 2 billones de activos y deudas en los últimos 12 meses para rescatar a los bancos de un apalancamiento sin precedentes que llevó a la mayor economía del mundo a un colapso como no se había visto desde la Gran Depresión. Los contribuyentes no tienen idea de cómo la Fed usó su dinero para salvar a los bancos de su propia imprudencia. Como el dinero es suyo, estos inversores involuntarios tienen el derecho a saber quién recibió los préstamos, en qué cantidades, con qué garantía y por qué fueron concebidos.

Según la Fed, los ciudadanos estadounidenses no tienen derecho a saber estas cosas. Por eso no accedió a las solicitudes de información presentadas conforme a la Ley de Libertad de Información. La Justicia determinó que el banco central debía dar a conocer los expedientes sobre los préstamos hechos en nombre de los contribuyentes. Ahora la Fed estudia la posibilidad de presentar una apelación.

«La apertura fortalecerá nuestra democracia y promoverá la eficiencia y la eficacia en el Gobierno», escribió Barack Obama en una carta a todos los directores de agencias y departamentos del Gobierno en su segundo día como presidente. «La transparencia promueve la responsabilidad porque la información mantenida por el Gobierno federal es un activo nacional. Mi administración está comprometida a crear un nivel sin precedente de apertura en el Gobierno», agregó. La Fed argumenta que no puede revelar estos datos sin «estigmatizar» a los bancos e infundir temor entre sus clientes, lo que podría llevarlos a retirar sus depósitos. No hay pruebas que apoyen esa afirmación. Sucesos recientes muestran que lo opuesto es verdad. Cuando Citigroup recibió en noviembre un paquete de rescate gubernamental para proteger al banco de pérdidas por deuda tóxica y le inyectó u$s 20.000 millones de capital, sus acciones subieron hasta un 62% en la Bolsa de Nueva York. Casi al mismo tiempo, E-Trade, la cuarta empresa de intermediación on line por activos de clientes, subió hasta un 50%, su mayor avance en 12 años, después de decir que se sentía «optimista» sobre la posibilidad de recibir fondos de los contribuyentes mediante el programa gubernamental TARP de ayuda para activos problemáticos.

La ley no permite que el Gobierno guarde secretos basándose en la simple afirmación de que el resultado sería un cierto tipo de daño. La confianza en la línea oficial no es suficiente. Eso fue lo que aprendimos durante el escándalo de Watergate, que promovió las leyes de transparencia. Para que la Fed triunfe en su intento de guardar secretos, debe «proporcionar pruebas de que si la información solicitada es revelada, un daño competitivo sería inminente», consideró la jueza federal del distrito de Manhattan, Loretta Preska, el mes pasado. El daño demostrado debe provenir de que bancos competidores utilicen la información en contra de la entidad prestamista. La Fed tiene que demostrar que bancos que no recibieron ayuda del programa TARP se harían promoción basándose en el hecho de que otros acudieron al Gobierno en busca de ayuda. Eso no es algo fácil de probar, y no debería serlo. Miles de millones de dólares de fondos públicos fueron inyectados en instituciones sin que se les pidiera rendir cuentas con seriedad. Los funcionarios de la Fed ni siquiera estuvieron cerca de pasar la prueba. Todo lo que ofrecieron fueron declaraciones juradas de empleados que especulaban que las instituciones podrían ser etiquetadas como perdedoras. No dijeron nada sobre cómo podrían utilizar los competidores la información en contra de los bancos que tomaron prestado dinero, según indicó la jueza Preska. Ésta es información básica necesaria para entender la crisis financiera y sus consecuencias, y pertenece a todos los estadounidenses. La entidad dirigida por Ben Bernanke está resistiéndose mientras estudia si presentar una apelación y demora, así, el día en que tendrá que revelar lo que oculta. Ésta es una oportunidad para que el presidente Obama cumpla su promesa de crear un Gobierno más transparente. Si descarta una apelación, puede demostrar que habla en serio.

Agencia Bloomberg

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