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Expertos dicen que plan de estímulo no alcanza
El economista estadounidense y columnista de The New York Times puntualizó sus dudas acerca de que el sector automotor de Estados Unidos sobreviva en el largo plazo (ver pág. 16), cuando faltan seis semanas para el recambio presidencial.
«Los mecanismos simples de producir un rescate de la economía mundial son muy complicados en este contexto. El ritmo con que empeoran las cosas es tan veloz, que es difícil ver cómo pueden resultar las medidas de rescate», dijo en una conferencia de prensa el profesor de Economía de la Universidad de Princeton, de visita en Suecia para una serie de actos y charlas previas a la ceremonia del miércoles, cuando recibirá el Premio Nobel de manos del rey sueco.
Krugman defiende una política de gasto público en proyectos de infraestructura y obras públicas para revitalizar la economía estadounidense, en línea con la propuesta realizada por Obama durante la campaña.
Notorio crítico de la administración de George W. Bush, dijo que estaba muy complacido con la elección del presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Timothy Geithner, como próximo secretario del Tesoro.
«El futuro secretario es muy inteligente, muy versátil. Fue más veloz que la mayoría para darse cuenta de la vulnerabilidad del sistema financiero. Pero enfrenta una tarea de proporciones enormes», expresó.
Krugman enfatizó que las gigantes automotrices estadounidenses con sede en Detroit -General Motors, Ford y Chrysler- se ven afectadas tanto por tendencias de largo plazo como por la intrincada realidad financiera actual.
De visita en Estocolmo por la «Semana Nóbel», el economista, conocido por sus apreciaciones a menudo irónicas, dijo que no sabía qué hacer con los 10 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares) del premio, y agregó que su felicitación favorita recibida por correo electrónico decía «'Felicitaciones. Espero que puedas hallar un banco todavía en pie.'». El Nobel consiste en una medalla, un diploma y el citado cheque.
En el campo más conservador, las advertencias sobre la eficiencia del programa son más profundas. Las obras de infraestructura aportan «puestos de trabajo pero no reestablecerán la confianza en la economía, necesaria para las inversiones y que para el sector privado cree empleo», lamentó el diario The Wall Street Journal. Tan sólo reducciones de impuestos «masivas» pueden conseguirlo, agregó.
Un estudio de la fundación conservadora Heritage señaló que los programas estatales coyunturales apenas contribuyeron a reavivar la economía en las crisis de los años 30 y 70, como tampoco lo hizo la política de Bush de amplios recortes de impuestos en los últimos 12 meses.
Los planes de Obama «tienen mucho sentido», elogió en cambio el economista jefe de la agencia de rating Moody's, Mark Zandi, en declaraciones a The Wa-shington Post.
No obstante, Zandi asegura que son necesarias las rebajas de impuestos prometidas a la clase media. Entonces, un programa coyuntural de 600.000 millones podría volver a rebajar el desempleo en 2012 hasta un 5%.
The New York Times, afín al demócrata, exigió en una de sus columnas que Obama refuerce los derechos de los trabajadores y la suba de los salarios, así como que se centre menos en las demandas de Wall Street. Estados Unidos espera de Obama ya al inicio de su mandato un trabajo hercúleo.
Agencias DPA, Reuters y AFP


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