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Ezeiza: día de furia por sorpresivo paro gremial
Una vez más, los pasajeros fueron tomados como rehenes por los gremios aeronáuticos, que ayer dejaron en tierra al menos treinta vuelos de la empresa LAN Argentina por un reclamo salarial que estaba en plena negociación.
Los sindicatos que dispararon la huelga salvaje, que impidió que alrededor de 12.000 personas llegaran a destino, fueron los que obedecen a la línea de gremios del transporte que inspira Hugo Moyano, liderados por el presidente de APLA (pilotos) Jorge Pérez Tamayo, y secundado por los representantes del personal de tierra (APA) y el personal superior (UPSA).
También participó dando «apoyo moral» (no tiene afiliados en LAN Argentina) el secretario general de la AAA (azafatas y comisarios de a bordo), Hugo Frecia, con la obvia intención de cooptar fichas de su competidora ATCPA, que tiene la representación de los tripulantes de cabina de esa empresa. Finalmente, la «quinta pata» de este movimiento fue la de un sector de los mecánicos que encabeza Juan Pappalardo, enfrentado al secretario general de APTA, Ricardo Cirielli.
Los gremios reclamaban un aumento del 30%; la empresa ofrecía un 24,7%; como se ve, la diferencia no parecía insalvable y, de hecho, no lo era: anoche, las partes se acercaban a una solución del conflicto que rondaba el 27% retroactivo al 1 de octubre, y un salario «piso» de $ 1.600 de bolsillo.
Gustavo Lopetegui, CEO de LAN Argentina, debió desplazarse anoche a Ezeiza para intentar cerrar el acuerdo con los «tres gremios y dos mediogremios» y reanudar los vuelos, con los lógicos inconvenientes que implica reprogramar las frecuencias, aviones detenidos en destinos no previstos y multitud de pasajeros que no encontrarán lugar en los horarios originalmente previstos para sus viajes.
La medida de fuerza impulsada por Pérez Tamayo y sus seguidores es la tercera desde que Moyano aseguró que se abría un período de paz social. La primera fue a pocos días de las exequias del ex presidente Néstor Kirchner, cuando los miembros de APLA se negaron a permitir que sus rivales de UALA (pilotos de Austral) abordaran ni siquiera como pasajeros pagantes aviones de Aerolíneas Argentinas. La segunda fue el boicot a la línea Aerovip, que a raíz de que los afiliados a APLA se negaron a pilotear sus aeronaves, perdió a su socio capitalista, el fondo uruguayo Leadgate.


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