23 de marzo 2010 - 00:00

Faggionato Márquez, en capilla

Este jueves se conocerá el veredicto sobre el juicio político contra el polémico juez de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, por presunto mal desempeño. Las perspectivas no serían muy optimistas para el magistrado suspendido, acusado entre otros delitos de firmas supuestas en resoluciones arbitrarias y de la presunta apropiación de una cosecha de soja, bajo su custodia. A pesar de la férrea defensa que el llamado «juez de la efedrina» hizo de sí mismo durante el proceso, los cargos que le imputan complican su situación, quien además tiene otras acusaciones pendientes en el Consejo de la Magistratura. Durante el jury, Faggionato Márquez calificó de «persecución política» las imputaciones en su contra y aseguró que «no hay absolutamente ningún elemento que pruebe que sea verdad la acusación».

Los consejeros que actuaron como fiscales, sin embargo, se esforzaron en aislar el proceso de las cuestiones políticas y demostrar, a través de expedientes y testimonios -que incluyeron uno muy duro contra el juez del ex ministro de Justicia bonaerense, León Arslanian-, que Faggionato Márquez había incurrido en mal desempeño y que su tribunal presentaba una «situación caótica».

El senador y titular de la UCR, Ernesto Sanz, quien actuó como fiscal junto al presidente del Consejo, el juez Luis Cabral, remarcó además durante los alegatos que «hay sobradas razones de hecho y de derecho para solicitar la destitución (del suspendido magistrado) en garantía y resguardo del bien público». También recordó que estos procesos son «juicios políticos, y no procesos penales, que los juzgarán los jueces de instrucción».

También hay que tener en cuenta que los jury de enjuiciamiento no son tan comunes y que, en general, cuando un magistrado enfrenta este tipo de procesos, su situación es bastante complicada.

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