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FAO busca prevenir pestes bovinas
La FAO busca prevenir enfermedades que afectarían al 40% de la carne que se comercializa a nivel mundial. Es decir, los animales que se crían en América.
«El 40% de la carne bovina que se comercializa a nivel mundial proviene del continente americano. Por ello es tan importante tener mecanismos de coordinación como el GF-TAD, que nos permitan estimular las sinergias en la lucha contra las enfermedades transfronterizas», declaró ayer Raúl Benítez, representante regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.
Según la organización, se espera que la demanda de carne aumente un 76% para 2050, mientras que la demanda de productos lácteos se incrementará en un 62%.
En tanto, el GF-TAD es una iniciativa conjunta de la FAO y la Organización Mundial de Salud Animal, OIE, que busca controlar y erradicar las enfermedades animales más significantes, incluidas aquellas transmisibles a los humanos.
El impacto de estas enfermedades puede ser devastador para las economías nacionales: en 1998 se estimaba que en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua las pérdidas anuales por mortalidad de cerdos ascendieron a u$s 20 millones.
Los brotes de fiebre aftosa, por su parte, causan una pérdida mundial anual estimada de u$s 5.000 millones.
«Más de mil millones de pequeños agricultores de todo el mundo dependen de la ganadería para sus medios de subsistencia», señaló Benítez.
El funcionario recordó que los impactos de las enfermedades animales también afectan a los consumidores, que tienen que pagar más por la leche, la carne y otros productos alimentarios cuando la producción se ve afectada por un brote.
«Es necesario invertir más recursos en el fortalecimiento de los servicios veterinarios nacionales», dijo Tito Díaz, oficial regional de Desarrollo Pecuario de la FAO.
Control
Los estudios de impacto económico de las enfermedades animales que adelantan la FAO y la OIE «son un insumo importante para la sensibilización de tomadores de decisión y donantes acerca de la importancia de invertir recursos en el control y erradicación de las enfermedades animales prioritarias», concluyó Díaz.
Reunidos en Santiago de Chile, los miembros del GF-TAD definieron las estrategias de su plan para el continente americano. «Debemos coordinarnos para evitar la superposición de actividades y aunar esfuerzos», comentó Luis Barcos, representante de la OIE en las Américas. Agregó: «Nuestro desafío ahora es poder medir y comparar las diferentes enfermedades a lo largo de los años a través de indicadores».
El plan de GF-TAD también contempla prevenir la aparición de enfermedades emergentes en los animales y reducir sus efectos en la producción, la sanidad animal, la salud pública, los medios de subsistencia y las economías de la región.
El GF-TAD para las Américas se estableció en 2005 para responder a las enfermedades prioritarias de la región: fiebre aftosa (FA), encefalopatía espongiforme bovina (EEB), gusano barrenador del ganado (GBG), influenza aviar altamente patógena (IAAP), peste porcina clásica (PPC) y rabia (R).


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