Esta semana se conoció el informe mensual de aperturas de empleo y rotación laboral (JOLTS, por su sigla en inglés) elaborado por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, que registró un retroceso contundente respecto al mes anterior y se ubicó por debajo de las previsiones del mercado.
Esto impactó positivamente en los principales índices accionarios estadounidenses dado que aumentaron expectativas de los inversores de que la Reserva Federal pause el ciclo monetario contractivo a fin de año.
El informe JOLTS arrojó que en julio los empleos vacantes fueron de 8.827.000, por debajo de las estimaciones de analistas que se ubicaban en 9.500.000. A su vez, mostró una evidente disminución respecto a los 9.165.000 que había arrojado en junio. Esto evidenció una retracción en la dinámica de la actividad económica, en línea con lo buscado por la Fed para combatir la inflación.
En ese marco, la reacción de los mercados fue positiva, y los principales índices accionarios aumentaron 1,5% en promedio el martes y volvieron a cerrar ayer en verde. Asimismo, el índice dólar retrocedió por primera vez luego de varias jornadas de fortalecimiento. Así, desde los 104 puntos (máximos desde junio), el indicador cayó hasta los 103 puntos.
Sin embargo, analistas consideran que la economía estadounidense aún sigue dando pocas señales respecto al enfriamiento duradero. Desde Portfolio Personal Inversiones, destacaron: “La encuesta que evalúa el sentimiento de los consumidores y las mediciones sobre las expectativas de inflación, realizada por la Universidad de Michigan, anticipa que la tasa de inflación anual alcanzará el 3,5%, superando las previsiones del mercado y los datos del mes anterior, que se situaban en un 3,3%. Simultáneamente, las expectativas de inflación a mediano y largo plazo, en un horizonte de 5 a 10 años, se sitúan en un 3%, ligeramente por encima del 2,9% estimado por los analistas. Tener en cuenta que tanto la inflación de corto plazo, como la de largo se ubican por encima del target del 2% de la Reserva Federal”.
Días atrás, en Jackson Hole, evento de principales banqueros centrales, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró que el principal objetivo es reducir la inflación al 2% anual, dado que, a pesar de las mejoras en los indicadores de los últimos meses, esta sigue siendo demasiado alta. En esta línea, no descartó aumentar aún más las tasas si corresponde.
Las expectativas del mercado, según la herramienta Fed Watch de CME Group, para la reunión de septiembre asignan un 88,5% de probabilidad de que la tasa se mantenga en 525-500 puntos básicos (pbs). Mientras que, en la reunión de noviembre, se asigna un 41,7% de probabilidad de un nuevo aumento del 25 pbs, hasta el rango de 550-575 pbs. Asimismo, esta posibilidad también aparece para la reunión de diciembre, donde el mercado asigna un 38,5% de que la tasa aumente hasta ese rango.
Tomás Villa, asesor financiero ConoSur Investments, destacó: “Creo que los datos del informe de JOLTS, que nos hablan de un mercado laboral que progresivamente limpia sus excesos, debe haber sido bien recibido puertas adentro en la Fed. De todas maneras, no considero que sea suficiente para modificar la postura cautelosa que la entidad mostró en Jackson Hole, por lo que buscará acumular un mayor cuerpo de evidencia respecto de la baja de la inflación (en sus medidas núcleo) y del enfriamiento en el mercado de trabajo. Por ello, sigo viendo aún poco probable que la Fed avance con recortes en su tasa de referencia a principios de 2024, en línea con lo priceado en el mercado”.
Con respecto al mercado laboral, desde Grupo IEB, consideraron: “Se detectan algunas señales que alientan las expectativas de una normalización del equilibrio, pero siguen siendo incompletas. La demanda de mano de obra también se ha moderado. Las ofertas de empleo siguen siendo altas, pero tienen una tendencia a la baja. El crecimiento de las nóminas salariales se ha desacelerado significativamente. El total de horas trabajadas se ha mantenido estable durante los últimos seis meses y la semana laboral promedio ha disminuido hasta el extremo inferior de su rango prepandémico, lo que refleja una normalización gradual de las condiciones del mercado laboral. Esperamos que este reequilibrio del mercado laboral continúe. La evidencia de que la rigidez del mercado laboral ya no está disminuyendo también podría exigir una respuesta de política monetaria”.
Por su parte, Villa señaló que “los datos de JOLTS nos hablan de un mercado laboral que continúa recalibrándose, pero no a base de despidos, si no eliminando el exceso de demanda laboral”. Y agregó: “Si los próximos datos continuaran en este sentido, creo que reforzarán el caso de un soft landing, más que ponerlo en peligro. Es un fino balance el que la Fed está intentando lograr. El dato de confianza del consumidor, que también se conoció y resultó bastante peor de lo esperado, ejemplifica de algún modo lo complejo del trabajo que tiene la Fed por delante, buscando enfriar la economía sin terminar dañándola en el intento”.
Dejá tu comentario