Bizarros. Omar Shariff como el Che y Jack Palance como Fidel Castro en la película “Che!”, de Richard Fleischer, rodada en plena Guerra Fría.
"No has vivido hasta que no veas a Jack Palance haciendo de Fidel Castro". Así ironizaba el famoso crítico Leonard Maltin sobre la interpretación de Palance en la película "Che!" (1969), de Richard Fleischer, que suele aparecer en las listas de las peores películas de todos los tiempos. Fleischer había realizado clásicos como "20.000 leguas de viaje submarino" y "Tora Tora Tora", la superproducción que mostraba el ataque a Pearl Harbor también desde el punto de vista japonés, pero al filmar una biografía del Che (interpretado por Omar Shariff) sólo dos años después de su muerte en Bolivia sólo intentaba explicar el incipiente culto a Guevara, con Fidel Castro convertido en un segundón del Che y un títere de los soviéticos. Palance llevaba una espantosa nariz falsa y barba exagerada, y prácticamente se limitaba a encender puros mientras asentía las estrategias propuestas por el argentino. Lo mejor del film -que de todas maneras no es tan malo como dicen-, es la música de Lalo Schifrin.
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Como decía James Stewart en un film de John Ford, "si la leyenda se convierte en hecho, imprime la leyenda". En el caso de la revolución cubana, la leyenda fue el Che, y por eso en las numerosas películas biográficas sobre los guerrilleros cubanos, la leyenda es Ernesto Guevara, y Fidel un personaje secundario menos carismático, inclusive en producciones serias como las dos de Steven Soderbergh, "Che, el argentino" y "Guerrilla", donde Castro está bien interpretado por el actor mexicano Demián Bichir.
Pero la relación de Fidel Castro con el cine es mas amplia que la haber sido personificado en muchas películas y hasta haber sido convertido en cartoon en un episodio de los Simpsons, en el que se queda con mil millones de dólares del malvado señor Burns.
De hecho, hay un film de culto de John Huston, protagonizado por John Garfield, que suele ser mencionado como motivador de la insurreecion de Castro. La película es "We Were Strangers" ("Rompiendo las cadenas", 1949), que narra la crónica real de un atentado de insurgentes en la época de un tirano previo a Batista, el presidente Machado. Garfield era un conocido simpatizante de la izquierda, y éste es uno de los pocos casos en los que Hollywood mostró a terroristas como héroes. "We Were Strangers" fue producida en forma independiente y Huston mandó un equipo reducido de segunda unidad a La Habana para filmar algunas escenas claves; la leyenda asegura que un joven Castro aparece como extra, aunque es impercetible, y por otro lado la supuesta aparición nunca fue confirmada por el líder cubano. Lo que sí es seguro es que en plena era de Batista el film fue de una influencia importante para motivar a los revolucionarios cubanos, algo que fue muy comentado una década más tarde cuando las fuerzas de Castro derrocadon al dictador. En efecto, casi inmediatamente el film de Huston, aunque en su momento no dejó conformes ni a la izquierda ni a la derecha, fue casi borrado del mapa por las autoridades estadounidenses, y hasta hoy es difícil de conseguir (inclusive en Cuba, donde es atesorado en círculos cinéfilos). "We Were Strangers" fue también el film favorito de Lee Harvey Oswald, inculpado como el asesino de John F. Kennedy.
Tampoco cabe duda de que Fidel Castro siempre fue un espectador ávido de películas de todo tipo. Inclusive durante su segunda visita a Nueva York, para su famosa aparición en las Naciones Unidas, volvió locos a los encargados de la seguridad de la policía neoyorquina porque insistia en ir al cine, pero quería ver una película doblada o subtitulada al castellano, lo que no era tan fácil, y al final tuvo que conformarse con mirar un "juego de bola" (es decir un partido de béisbol) en la habitacion de su hotel. Esta cinefilia de Castro operó a favor de una obra maestra del cine de espías, "Our Man in Havana" ("Nuestro hombre en La Habana"), dirigida por Carol Reed y escrita por Graham Greene sobre su propia novela, con un magnifico Alec Guinnes interpretando a un vendedor de aspiradoras inglés que vive en la Cuba de Batista, y que al ser conchabado al servicio secreto inglés inventa y envía el diseño de una nueva arma atómica que no es otra cosa que el dibujo de una de sus propias aspiradoras. La película fue la primera producción internacional rodada en Cuba después de la revolución, lo que no fue un problema en absoluto ya que Fidel Castro estuba feliz dando todas las facilidades para el rodar en la isla además el guión mostraba al régimen de Batista con todos los detalles de crueldad y corrupción-. Tampoco se perdió Castro un sólo día de rodaje, fascinado por conocer al actor de "El puente sobre el rio Kwai".
Claro que una vez que se declaró comunista, las producciones internacionales se sumaron al bloqueo, al punto que hasta las escenas cubanas de "El Padrino 2" debieron ser filmadas en Santo Domingo, y "Cuba" (1979) de Richard Lester, con Sean Connery como un asesor de la guerrilla de Castro, se rodó en España. Igualmente, la no muy recordada película de Alfred Hithcock "Topaz" (1969), que según el libro de Leon Uris transcurre en Cuba en lo mas álgido de la Guerra Fria, Fidel Castro aparece a través de material documental de archivo. En el caso del film de Hitchcock, un acto político de Fidel está perfectamente integrado en el guión.
Por supuesto, la visión sobre Fidel de cualquier producción estadounidense necesariamente debía ser negativa. En este sentido hay un formidable episodio de la serie "The Twiligh Zone" ("La Dimensión desconocida"), con Peter Falk como un revolucionario comunista obviamente calcado de Fidel Castro, quien luego de derrocar a un dictador se transforma en otro tirano, lo que se va viendo reflejado en el espejo embrujado del palacio presidencial. El episodio es "The Mirror" de 1961, con dirección de Don Medord y guión original del genial creador de la serie, Rod Serling. Hay también un cortometraje documental rodado en la Cuba de los 90 por la cineasta y escritora argentina Cristina Civale, que es exacto para este momento. "Si se muere Fidel" es básicamente una serie de entrevistas a cubanos acerca de lo que pasaría el dia del fallecimiento de Castro. En un momento un señor muy gordo explota gritando "¡Chico, la hecatombe!".
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