31 de marzo 2011 - 00:00

Film de acción con clima de cine negro

Al adulto, negro y original policial de acción «El mecánico» lo único que le falta es un actor a la altura de Donald Sutherland, cuyo personaje desaparece de escena demasiado pronto.
Al adulto, negro y original policial de acción «El mecánico» lo único que le falta es un actor a la altura de Donald Sutherland, cuyo personaje desaparece de escena demasiado pronto.
«El mecánico» (The mechanic, EE.UU., 2011, habl. en inglés). Dir.: S. West. Int.: J. Statham, B. Foster, D. Sutherland, T. Goldwin.

Luego de la saga de «El transportador», el productor Luc Besson volvió a convocar a Jason Statham para un policial de acción, sólo que esta vez se trata de un producto más adulto, negro y original, cuyo personaje protagónico es un espeluznante asesino a sueldo que recuerda más a los del viejo cine francés que a cualquiera surgido de una película de Hollywood.

Es que este «mecánico» es simplemente un killer dispuesto a que todos sus crímenes sean perfectos, no dejen cabos sueltos y, si lo hicieran, sería sólo una artimaña para inculpar a otra persona ajena a ese atentado.

Se supone que este antihéroe trabaja para los buenos, es decir algún tipo de agencia gubernamental, pero ya desde el punto de partida del film, queda claro que en estos casos suelen ser todos malos. Especialmente cuando el mentor y contacto del mecánico es Donald Sutherland, que aparece rodeado de matones en su silla de ruedas, ya que es un inválido que le cedió su puesto de asesino cuando no pudo seguir ocupándose de las cosas personalmente.

El guión pone al protagonista en la difícil posición de tener como segundo encargo, bien al principio del film, liquidar a este superior, maestro y tal vez único amigo, dado que aparentemtne traicionó a varios agentes. Luego de este frío ajusticiamiento a un inválido en silla de ruedas, empieza la verdadera trama, que es el intento del protagonista por enseñarle su horrible trabajo al hijo del flamante muerto, sin que el alumno pueda sospechar en principio que su maestro es el asesino de su padre.

Moviéndose más en el cine negro (tirando a negrísimo) que en la súper acción descerebrada que caracterizaba a la saga de «El transportador», el director Simon West consigue climas realmente fuertes que poco a poco logran que la violencia más bien intimista de estos asesinos que podríamos definir como modernos ninjas se vean expuestos y terminen participando de pantagruélicos cuadros de violencia espectacular. Si bien lo mejor del film son esos climas de gran sordidez relativos a cada asesinato, al menos hay dos escenas de acción increíbles que justifican la película a este nivel sin la menor duda.

Tal vez lo único que realmente le falta a «El mecánico» sea un actor de la talla de Donald Sutherland, que desaparece demasiado pronto.

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