10 de noviembre 2011 - 00:00

Films políticos dominan en Mar del Plata 2011

Una imagen del fuerte film francés «L’exercise de l’Etat» (El ejercicio del Estado), de Pierre Schöller.
Una imagen del fuerte film francés «L’exercise de l’Etat» (El ejercicio del Estado), de Pierre Schöller.
Mar del Plata - Dos buenas películas hubo ayer en competencia oficial, y una que bien podría arrasar en la nacional, si compitiera. Se trata de «75 habitantes, 20 casas, 300 vacas», de Fernando Dominguez, belleza singular, delicada, riesgosa, donde el octogenario pintor Nicolás Rubió desgrana sus recuerdos de infancia y juventud como hijo de refugiados españoles en un pueblito francés, Vielles. Ahí vivió diez años. Tan enamorado y agradecido quedó de ese pueblo, que el resto de su vida lo dedicó a pintar esos recuerdos. Solo él aparece en pantalla, con su sola voz y sus cuadros. Y solo con eso, la película arranca lágrimas de emocionada ternura. Una joyita.

Ninguna ternura, en cambio, tiene «Lexercise de lEtat», de Pierre Schöller, nerviosa historia de un ministro de Transportes enfrentado a intereses contrapuestos, rápido de reflejos, cercado por las exigencias de su agenda, su gobierno y su conciencia, apenas ayudado por unos pocos fieles. Acá hay ritmo, actuaciones, diálogos, complejidad, actualidad (y el rescate de un discurso de André Malraux dedicado a Jean Moulin), todo potente y bien ensamblado, en suma, un film político de primera línea, desde ya entre lo mejor de la oficial. Coproductores, los hermanos Dardenne.

Haciéndole frente, llegó la mexicana «El premio», de la argentina radicada en ese país Paula Markovitch, que recorrió medio mundo y este lunes se presentará, al fin, en el lugar donde fue rodada: San Clemente del Tuyú. Markovitch reelaboró en esa obra un pequeño episodio de su propia infancia bajo el gobierno militar. «Mis padres no eran militantes», aclaró después, «pero eran muy inteligentes y me recomendaban no comentar en la escuela lo que decían dentro de casa».

Distinta de las habituales películas sobre aquel período, «El premio» habla de lo fácil que puede ser traicionarse a sí mismo, y destaca un notable manejo del elenco infantil, enteramente compuesto por criaturas sin experiencia ante las cámaras ni las tablas. Sorprenden por su expresividad las dos chiquitas que encabezan el elenco, y que ayer estaban pegadas a la directora frente el público, recibiendo los aplausos. Por supuesto, les pasaron el micrófono. Lo devolvieron de inmediato, y nadie pudo sacarles una palabra.

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