Las esperanzas de que el nuevo Gobierno pudiese formarse rápidamente dieron un impulso a los mercados financieros, y el rendimiento del bono italiano a diez años cayó por debajo del 4%.
El ex primer ministro Giuliano Amato (socialista) es ampliamente considerado como la opción favorita del presidente Napolitano, quien tiene la última palabra. Se espera que el nombramiento se realice en las próximas horas. En tanto, el joven alcalde de centroizquierda de Florencia, Matteo Renzi, surgió también como posible candidato y se mencionó asimismo al hasta ahora vicesecretario del PD, Enrico Letta.
El partido de centroderecha de Silvio Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PdL), dijo que no tenía objeciones con Renzi después de que su nombre fuese sugerido por el Partido Democrático de centroizquierda (PD) a última hora del lunes. Pero Renzi, de 38 años y de quien las encuestas de opinión dicen que es el político más popular del país, restó importancia a esta posibilidad más tarde.
"Es la hipótesis más sorprendente y la menos probable; no creo que esté sobre la mesa", dijo a periodistas.
Delegaciones del PdL y el PD se reunieron ayer por separado con Napolitano para hacer sus propuestas sobre quién debería liderar al país después de las elecciones no concluyentes del pasado febrero. Se espera que el recientemente reelecto Napolitano, de 87 años, realice el anuncio después de terminar su ronda de contactos con los partidos, elevando las posibilidades de que el Gobierno pueda tomar el mando del país en el fin de semana.
Ya sea Amato, Renzi o una tercera figura sorpresa el nuevo primer ministro, es probable que designe un gabinete multipartidario para heredar el Gobierno tecnócrata de Mario Monti, que fue nombrado a finales de 2011.
A pesar de la euforia de los mercados, una coalición general entre la izquierda y la derecha -que están muy alejados en la mayoría de los temas- podría dar lugar a problemas de estabilidad o tener dificultades para obtener el respaldo parlamentario necesario para las reformas políticas y económicas vitales.
La tercera economía de la eurozona ha sido la más lenta de Europa desde hace más de una década y está inmersa en una profunda recesión desde mediados de 2011, sin recuperación a la vista.
En las últimas elecciones, el centroizquierda ganó por un estrecho margen en la Cámara baja, pero no pudo hacerse con el control del Senado. Pier Luigi Bersani, que anunció su dimisión como líder del Partido Democrático la semana pasada, culpó a los "traidores" de su propia agrupación de sabotear a los candidatos del centroizquierda, y dijo que el partido tendría que superar sus diferencias.
"Tenemos que encontrar algo de orden; de otra forma, no podremos ser útiles a este país", dijo Bersani en una reunión de responsables del PD en Roma.
Su incapacidad para llegar a un acuerdo desde febrero, ya sea el centroderecha de Berlusconi o con la sorprendente tercera fuerza del país, el movimiento antisistema Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo, dejó a Italia en el limbo. Renzi disputó sin éxito el liderazgo del PD a Bersani el año pasado a pesar de su popularidad entre el público general, ya que es visto con recelo por muchos en su partido, que está profundamente dividido.
Berlusconi ha ido viento en popa desde las elecciones, aprovechando la crisis del centroizquierda. Una encuesta de opinión realizada por la agencia de encuestas Tecne, divulgada ayer, dio al centroderecha una clara ventaja de alrededor de 8 puntos.
Cinco Estrellas, que obtuvo una cuarta parte de los votos y habla en nombre de los millones de italianos desilusionados con toda la clase política, dice que se sentará en el lugar de la oposición en el Parlamento.
Junto a ellos estará el partido ecologista de izquierda, exsocio del PD, que dijo que también se niega a formar parte de un gran Gobierno de coalición. Los aliados de Berlusconi en la Liga Norte dijeron también que no esperaban unirse a la coalición gubernamental y buscaron vetar el nombre de Amato.
| Agencias Reuters, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |


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