23 de enero 2015 - 00:00

Floja traslación del humor inglés

Lo más atendible de la poco inspirada adaptación norteamericana de una novela humorística inglesa es la exagerada entonación aristocrática de Johnny Depp y el trabajo de su maquilladora, su peinadora y su vestuarista.
Lo más atendible de la poco inspirada adaptación norteamericana de una novela humorística inglesa es la exagerada entonación aristocrática de Johnny Depp y el trabajo de su maquilladora, su peinadora y su vestuarista.
"Mortdecai, el artista del engaño" (Mortdecai, EE.UU., 2015). Dir.: D. Koepp. Guión: E. Aronson. Int.: J. Depp, G. Paltrow, E. McGregor, P. Bettany, J. Goldblum, U. Thomsen.

Sólo para pasar el rato en una sala con aire acondicionado, es esta comedia norteamericana de estafas y acechanzas en el mundo del arte, realizada con elenco atendible, socios chinos (los de Huayi Brothers Media), personajes ingleses, para los que incluso hay algunos intérpretes ingleses y uno escocés, lugares y enredos varios, y un cuadro español que ocultaría la cuenta secreta de un tesoro alemán, de la época de los nazis.

Detrás de ese cuadro anda gente muy poco recomendable, como el Servicio de Inteligencia Británico, la mafia rusa, y Charles Mortdecai. Marchand de cuna noble que cayó en desgracia pero mantiene los aires presumidos, las malas mañas y la verba encendida para engatusar compradores, Mortdecai se mueve en compañía de un macizo mayordomo y una frágil e intrigante esposa. Tales son las figuras que imaginó hace tiempo el escritor de novelas cómicas, editor de obras de ciencia ficción, actor, campeón de esgrima y también comerciante de pintura Kyril Bonfiglioli, nacido Cyril, un inglés nieto de ítalo-eslovenos, tan pintoresco como su personaje.

Sobre éste, Bonfiglioli publicó en los años 70 tres novelas humorísticas, de las que sólo se ha traducido la primera, "No me apuntes con eso". Ahí está lo del cuadro de Goya. Pero esta película se apoya sobre todo en una cuarta novela, que el hombre dejó en borrador y completó recién en 1999 su colega Craig Brown: "The Great Mortdecai Moustache Mystery", donde el mayor misterio es el mostacho de Mortdecai, y cómo hará su esposa para besarlo sin sentir asquito, porque no le gusta.

En fin, cosa de ingleses. Que en la traslación al humor norteamericano pierde bastante gracia. David Koepp, como director, y Eric Aronson, adaptador, no parecen muy inspirados. Lo más atendible es la entonación exagerada de Johnny Depp como aristócrata, y el trabajo de la maquilladora, la peinadora y la vestuarista alrededor suyo.

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