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FMI irónico: recomienda no recortar la obra pública
En el blog de organismo un grupo de expertos difundió un estudio sobre el dilema de la política económica: ajuste fiscal vs. crecimiento. Afirman que es mejor recortar gasto primario que obra pública.

En términos generales, los métodos empleados para identificar los shocks fiscales generan multiplicadores que varían entre 0,5% y 1,1% al cabo de dos años. La buena noticia es que estos márgenes de variación implican que no es probable que la consolidación fiscal sea contraproducente y que, de hecho, mejorará la sostenibilidad de la deuda.
Los efectos negativos en el producto parecen ser ligeramente inferiores en países con mayor riesgo soberano, donde la necesidad de realizar un ajuste quizás sea más apremiante. Este resultado indica que existen efectos positivos en la confianza de los mercados que recompensan con tasas de interés más bajas las mejoras de la sostenibilidad fiscal.
Para evaluar si varía el efecto de la política fiscal en el crecimiento durante las recesiones y expansiones, se analizaron si los multiplicadores fiscales dependen del signo de la brecha del producto al inicio del ajuste, y los resultados muestran diferencias mínimas a lo largo del ciclo económico. Es decir, el efecto en el crecimiento parece similar tanto en los buenos como en los malos tiempos.
Dada la recuperación en curso en la región, esta es una oportunidad excelente para llevar adelante ajustes fiscales y evitar políticas procíclicas.
Asimismo, muchos países deberán mantener su labor de ajuste durante varios años para alcanzar la sostenibilidad fiscal, debido a los altos niveles de deuda que ya alcanzaron. Esta es una razón más para no demorar el ajuste.
Ahora bien, cómo determinar la composición correcta, o sea, qué recortar. Es decir, cómo las diferentes medidas tributarias y tipos de gasto que componen el ajuste fiscal afectan el crecimiento en el corto plazo. Al respecto, no se encontraron indicios convincentes de que en la región los multiplicadores de los aumentos de impuestos sean diferentes de los multiplicadores del gasto.
No obstante, la composición de las medidas de gasto parece incidir, ya que el multiplicador de la inversión pública asciende a casi 1,5, en comparación con solo 0,5 en el caso del gasto primario genérico. Además de estos efectos multiplicadores a corto plazo, la inversión pública también apuntala el PIB potencial a mediano plazo, en particular si subsana cuellos de botella estructurales (por ejemplo, las brechas de infraestructura) en la región.
Por ende, el diseño del ajuste fiscal, que preserva la inversión pública, es esencial para resolver el dilema de política económica planteado por la consolidación fiscal.


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