16 de julio 2018 - 22:03

FMI irónico: recomienda no recortar la obra pública

En el blog de organismo un grupo de expertos difundió un estudio sobre el dilema de la política económica: ajuste fiscal vs. crecimiento. Afirman que es mejor recortar gasto primario que obra pública.

FMI irónico: recomienda no recortar la obra pública
En momentos en que se debaten domésticamente los efectos del programa fiscal pactado con el FMI, en el blog del organismo los economistas Leigh, Restrepo, David y Carriére-Swallow concluyen que "un recorte de la inversión tiene un impacto negativo mayor sobre el crecimiento que un recorte del gasto primario". Por lo tanto, afirman que "preservar la inversión pública es fundamental para apoyar el crecimiento".

Los expertos del Fondo analizaron el dilema de la política económica "ajuste fiscal versus crecimiento" en un contexto de fuerte aumento de la deuda pública y la necesidad mantener las finanzas públicas en una senda sostenible. Según ellos, es posible mejorar la calidad del ajuste fiscal para proteger y fomentar el crecimiento, pero con ciertas condiciones. Entre las principales conclusiones se destacan que "un firme programa de ajuste desacelerará el crecimiento a corto plazo pero mejorará la sostenibilidad de la deuda". Por otro lado, que "en los países de alto riesgo, el impacto de la consolidación fiscal puede ser menos negativo de lo previsto: las mejoras perspectivas de sostenibilidad fiscal pueden reducir las tasas de interés".

A continuación lo más relevante del trabajo.

En el estudio se encontró que aunque, a corto plazo, la consolidación fiscal perjudica el crecimiento, la composición de los diferentes instrumentos fiscales que se usan en un programa de consolidación también es importante. Por ejemplo, en comparación con un recorte del gasto primario, recortar la inversión tiene un mayor efecto negativo en el crecimiento. Por ende, los responsables de las políticas públicas deben hacer un esfuerzo por preservar la inversión pública para fomentar el crecimiento y el empleo.

En primer lugar es necesario enfrentar la realidad: la consolidación fiscal probablemente tenga un mayor efecto contractivo que el indicado en estudios anteriores.

¿Cuál es la magnitud de los efectos? Un programa típico de consolidación fiscal que eleve el balance fiscal primario un 1% del PIB, al cabo de dos años reducirá el PIB real un 0,9% en promedio. Este efecto macroeconómico, definido como el multiplicador fiscal, es mayor que el estimado en estudios anteriores para la región, y similar al impacto estimado para las economías avanzadas.

En términos generales, los métodos empleados para identificar los shocks fiscales generan multiplicadores que varían entre 0,5% y 1,1% al cabo de dos años. La buena noticia es que estos márgenes de variación implican que no es probable que la consolidación fiscal sea contraproducente y que, de hecho, mejorará la sostenibilidad de la deuda.

Los efectos negativos en el producto parecen ser ligeramente inferiores en países con mayor riesgo soberano, donde la necesidad de realizar un ajuste quizás sea más apremiante. Este resultado indica que existen efectos positivos en la confianza de los mercados que recompensan con tasas de interés más bajas las mejoras de la sostenibilidad fiscal.

Para evaluar si varía el efecto de la política fiscal en el crecimiento durante las recesiones y expansiones, se analizaron si los multiplicadores fiscales dependen del signo de la brecha del producto al inicio del ajuste, y los resultados muestran diferencias mínimas a lo largo del ciclo económico. Es decir, el efecto en el crecimiento parece similar tanto en los buenos como en los malos tiempos.

Dada la recuperación en curso en la región, esta es una oportunidad excelente para llevar adelante ajustes fiscales y evitar políticas procíclicas.

Asimismo, muchos países deberán mantener su labor de ajuste durante varios años para alcanzar la sostenibilidad fiscal, debido a los altos niveles de deuda que ya alcanzaron. Esta es una razón más para no demorar el ajuste.

Ahora bien, cómo determinar la composición correcta, o sea, qué recortar. Es decir, cómo las diferentes medidas tributarias y tipos de gasto que componen el ajuste fiscal afectan el crecimiento en el corto plazo. Al respecto, no se encontraron indicios convincentes de que en la región los multiplicadores de los aumentos de impuestos sean diferentes de los multiplicadores del gasto.

No obstante, la composición de las medidas de gasto parece incidir, ya que el multiplicador de la inversión pública asciende a casi 1,5, en comparación con solo 0,5 en el caso del gasto primario genérico. Además de estos efectos multiplicadores a corto plazo, la inversión pública también apuntala el PIB potencial a mediano plazo, en particular si subsana cuellos de botella estructurales (por ejemplo, las brechas de infraestructura) en la región.

Por ende, el diseño del ajuste fiscal, que preserva la inversión pública, es esencial para resolver el dilema de política económica planteado por la consolidación fiscal.

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