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Foo Fighters brindó la noche más épica en River
La noche del feroz temporal que se abatió sobre Buenos Aries y cuando muchos pensaron que el show de Foo Fighters en el «Quilmes Rock» se suspendería, la banda tocó durante dos horas y media.
En el rock más crudo, la entrega, la actitud épica, el «desprecio» por los aspectos materiales, la simbología de dejarlo todo en el escenario, reciben una consideración muy especial por parte del público. Hace pocos años, fue Charly García quien siguió adelante con un recital en la cancha de Vélez en las peores condiciones climáticas; y el entusiasmo del numeroso público que resistió a aquel «concierto subacuático» quedó reflejado en un video que llegó a las bateas. Lejos de molestarse, a la mayoría le pareció maravilloso el ser parte de una experiencia semejante.
Algo similar podrían decir -nadie dijo que habrá DVD, por ahora- quienes estuvieron la noche del miércoles en River. La terrible tormenta que trajo consecuencias gravísimas en algunos barrios y localidades, no impidió que la segunda noche del «Quilmes Rock 2012» concluyera con un show completo a cargo de Foo Fighters.
La fuerte lluvia había arrancado un rato antes mientras tocaba Arctic Monkeys, otro de los números importantes del festival. Y aunque completaron el set previsto para ellos, se restringieron al momento de los bises. El volumen del agua que caía hizo suponer a algunos que podría suspenderse, pero rápidamente se supo que no sería así; más allá de que unos cuantos no resistieron y huyeron hacia sus casas o corrieron a refugiarse en cuanto techito fuera posible.
Lo que ocurrió después fue lo que cualquiera describiría como el más auténtico concierto rocanrolero. El ex baterista de Nirvana -un rótulo que arrastrará por siempre- Dave Grohl se convirtió hace tiempo en el cantante, guitarrista y «frontman» de Foo Fighters, una banda que tiene todo lo que le gusta al público del rock más salvaje: estilo «garage», canciones sencillas, voz siempre al borde del grito, solos de guitarra descarnados, ritmo sostenido y mucho tiempo sobre el escenario. Es difícil saber si, en el comienzo del set y con tanta lluvia, el plan era hacerlo completo tal como estaba planeado. Pero el agua empezó a amainar y finalmente Foo Fighters volvió a estar dos horas y media en el escenario de River, como había sucedido en la noche anterior.
Con diferencias en los programas de ambas actuaciones, volvieron a presentar temas de su séptimo álbum de estudio, «Wasting Light», y volvieron sobre temas de distintos momentos de sus 15 años de historia. Hubo algún retorno de Grohl a la batería con su solo virtuosístico. Y entregaron una excelente versión -¿mejor que la del propio Waters?- de «In the Flesch» del álbum «The Wall». El músico que había estado hacía 17 años en Argentina en la batería de Nirvana, el resto de la banda y la multitud que celebró la música, disfrutaron y seguramente recordarán por mucho tiempo esta noche épica. El césped de River, sin su protección en muchos lugares -arrancada por la gente-, embarrado y pisoteado fue el sufrió las peores consecuencias y, mal que les pese a los hinchas de ese club, no le será fácil recomponerse.


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