El primer papa latinoamericano de la historia, de 76 años, ya mostró su fuerte carisma y evidenció su búsqueda de una Iglesia más simple y más cercana a los pobres desde que fue entronizado en marzo, tras la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI.
Argentino e hijo de italianos, Francisco presidirá la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del 23 al 28 de julio en Río, un "Woodstock católico", como se la llamó, a la que asistirá cerca de 1,5 millón de personas. También viajará a Aparecida, el mayor santuario católico de Brasil, en el estado de San Pablo.
En su visita, el Papa visitará un hospital para jóvenes indigentes, drogadictos y alcohólicos, y la comunidad de Varginha, en el complejo de favelas de Manguinhos, lugar hasta finales del pasado año controlado por bandas de narcotraficantes. Allí viven unas 2.000 personas, y Francisco tiene previsto caminar por la favela, entrar en una casa para saludar a sus habitantes y después reunirse con la comunidad en una cancha de fútbol.
Éste no es el primer papa que visita una favela, pues ya lo hizo también Juan Pablo II durante una de sus visitas a Río. Francisco es el tercer papa que visita Brasil. Juan Pablo II lo hizo en cuatro ocasiones y Benedicto XVI, una.
Un total de 15.000 policías vigilarán la JMJ, para la que se han acreditado cerca de 6.000 periodistas de todo el mundo.
Además, asistirán 1.000 obispos de todo el mundo y durante las jornadas 250 de ellos impartirán catequesis a los jóvenes sobre los temas "Sed de esperanza, sed de Dios", "Ser discípulos de Cristo" y "Ser misioneros, ir".
Las catequesis se darán en 300 lugares diferentes de Río de Janeiro. De ellas, 133 serán en portugués, 50 en español, 25 en inglés, 15 en italiano y en francés, ocho en alemán y cinco en árabe.
El contacto del Papa con los jóvenes será sin gran pompa. Se prevé que sus actos improvisados y su voluntad de "oler a oveja" como su rebaño -como él mismo dice- pongan a prueba a los servicios de seguridad, por ejemplo cuando visite el jueves una pequeña favela gris y plana de la zona norte de Río, o cuando presencie el viernes representaciones de las catorce estaciones del vía crucis en la avenida que bordea la playa de Copacabana.
El Papa llega a Brasil poco después de las históricas manifestaciones de junio por mejores servicios públicos, contra la corrupción y los gastos del Mundial de Fútbol de 2014, que terminaron muchas veces en violentos enfrentamientos con la Policía, saqueos y destrozos.
Ateos brasileños y el grupo Anonymous Río, uno de los organizadores de las protestas de junio, también convocaron para hoy, el día de la llegada del pontífice a la capital fluminense, a una manifestación contra el gasto púbico de unos 53 millones de dólares que implica su visita y la organización de la JMJ. Pero el Vaticano no se muestra preocupado y varios expertos destacan que la prédica de Francisco en defensa de los más desposeídos tiene mucha sintonía con los manifestantes.
"Creo que en Brasil (el Papa) proseguirá, profundizará y aclarará su Evangelio social. Desde que fue elegido, denuncia las nuevas formas de esclavitud, la explotación, la desigualdad, la irresponsabilidad de algunas fuerzas sociales", dijo el vaticanista Marco Politi.
Durante su estancia, el Papa no usará el papamóvil blindado, sino el todoterreno, tipo "jeep", que utiliza todos los miércoles para la audiencia pública de ese día en la Plaza de San Pedro.
América Latina, donde Francisco nació y vivió casi toda su vida, es la región con más católicos del mundo, cerca del 40% del total.
El papa Francisco conoce bien el desafío de la Iglesia en la región. Defiende el acercamiento a Jesús y su espíritu misionero.
"Todos los que vienen a Río quieren escuchar a Jesús y quieren preguntarle: 'Jesús, ¿qué debo hacer de mi vida? ¿Cuál es el camino para mí?'", dijo el pontífice ayer en la oración del ángelus en la Plaza de San Pedro.
En la ocasión, y ante varias decenas de miles de personas, el obispo de Roma pidió a los fieles que lo "acompañen espiritualmente con las plegarias" durante el encuentro. Francisco afirmó que en Río habrá tantos jóvenes de todo el mundo que la JMJ en realidad es la "Semana Mundial de la Juventud", en la que los protagonistas serán los muchachos.
El pontífice pidió también la intercesión de María, "tan amada y venerada en ese país" y puso en sus manos "esta nueva etapa de la gran peregrinación de jóvenes" por el planeta.
Éste es el segundo viaje del pontificado de Bergoglio, tras la visita que realizó a la isla italiana de Lampedusa el 8 de julio para reunirse con inmigrantes indocumentados, y el primero internacional, que asume un mayor significado ya que vuelve a su continente de procedencia. Francisco partirá de Roma acompañado de su "primer ministro", el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, y del sustituto de la Secretaría de Estado ("número tres" del Vaticano), el arzobispo Giovanni Angelo Becciu.
Asimismo, lo acompañarán los cardenales Marc Oullet, presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, y Joao Braz de Aviz, brasileño, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.
| Agencias AFP, Reuters, EFE, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |



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