12 de febrero 2018 - 00:00

Francisco recibió a jefe policial argentino y volvió a alertar sobre la trata de personas en el mundo

El Papa instó al titular de la PFA, Néstor Roncaglia, a redoblar esfuerzos en la lucha contra las organizaciones criminales que trafican seres humanos.

Apretón. El jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, se reunió con el papa Francisco en el marco de un encuentro contra la trata de personas realizado en el Vaticano.
Apretón. El jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, se reunió con el papa Francisco en el marco de un encuentro contra la trata de personas realizado en el Vaticano.
El delito organizado despliega sus tentáculos en todo el mundo. La permeabilidad de las fronteras transforma en vulnerables a los países en los cuales se gestan millonarios negocios basados en el intercambio ilícito de mercaderías y seres humanos. Para combatirlo es necesario un trabajo mancomunado entre los Estados, que incluya el accionar de las fuerzas de seguridad dotadas de las herramientas tecnológicas indispensables para desarticular a estos grupos cada día más poderosos.

Desde 2014 Francisco viene desplegando una labor encomiable en este sentido a partir de la creación del Grupo Santa Marta, creado con impulso papal. El viernes se llevó a cabo el quinto encuentro en el Vaticano, del que participaron numerosos expertos en la materia provenientes de distintos países del mundo.

"La experiencia muestra que las formas modernas de esclavitud están más difundidas de lo que podemos imaginar, incluso, para nuestra vergüenza y escándalo, en el interior de las más prósperas de nuestras sociedades", aseguró el Pontífice a los participantes de la reunión. En esa línea, les pidió a los participantes, incluido el jefe de la Policía Federal Argentina (PFA), Néstor Roncaglia, que "las iniciativas destinadas a luchar contra la trata de personas, en su objetivo concreto de desmantelar las redes delictivas, deben considerar el uso responsable de tecnologías y de los medios". Bergoglio pidió además incorporar "el estudio de las implicaciones éticas de los modelos de crecimiento económico que favorece el beneficio de las personas".

Organizado por el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y del país de Gales y coordinador del Grupo, la conferencia contó con la presencia del cardenal Charles Bo, S.D.B. arzobispo de Yangon (Myanmar); el cardenal John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria); Cressida Dick, comisario del Servicio de Policía Metropolitana de Londres; y Jean Baderschneider, miembro del Fondo Mundial para poner fin a la Esclavitud Moderna.

Durante dos días, representantes de más de 10 países que integran la agrupación analizaron "cómo el drama del tráfico de personas es más grande de lo que fue nunca", sostuvo Nichols. "Trabajamos internacionalmente. Todos vivimos en países que son de origen o de destino de la trata. Nadie puede pensar que su país no está involucrado", agregó el cardenal.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha insistido con la categoría de "formas modernas de esclavitud" para incluir delitos como la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual y el tráfico de órganos. Este grupo nació gracias a un acuerdo "antiesclavista" entre la Iglesia y la Policía, al final del segundo congreso internacional titulado: "Combatir el tráfico de seres humanos: colaboración de la Iglesia y de la Ley".

"Debemos tomar dimensión de la gravedad que tiene este delito y destacar la importancia que tienen encuentros de estas características, donde podemos relatar experiencias y coordinar acciones para combatir a estas organizaciones", sostuvo Roncaglia en diálogo con Ámbito Financiero. El titular de la Policía Federal ponderó el costado humano que conlleva el trabajo con las víctimas de la trata, "quienes son protagonistas de historias tremendas de abusos y vejaciones, sometidas a penurias que les causan traumas de difícil recuperación". Para Roncaglia se trata de la actividad criminal donde más queda al descubierto "el real significado de la explotación del hombre por el hombre, sin reparar en la humillación e indignidad que suponen para las víctimas".

En Argentina, cuando se desempeñaba como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio incentivó el trabajo de organizaciones como La Alameda, que combaten la trata de personas y el trabajo esclavo.

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