23 de julio 2013 - 00:00

Francisco se mezcló con multitud extasiada en su llegada a Río

Tal como se esperaba, la presencia de los jóvenes y los fieles en las calles de Río de Janeiro fue masiva en la llegada del papa Jorge Bergoglio. Éste, como es habitual, sedujo a todos con su actitud accesible y receptiva.
Tal como se esperaba, la presencia de los jóvenes y los fieles en las calles de Río de Janeiro fue masiva en la llegada del papa Jorge Bergoglio. Éste, como es habitual, sedujo a todos con su actitud accesible y receptiva.
Río de Janeiro - El papa Francisco vivió ayer una multitudinaria recepción en su visita a Brasil, su primera gira internacional, donde fue rodeado por cientos de miles de personas que interceptaron el coche en el que viajó desde el aeropuerto de Río de Janeiro hacia la Catedral Metropolitana, e intentaron tocarlo y tomarle fotografías.

Tras ser recibido en el aeropuerto por la presidenta Dilma Rousseff, el Sumo Pontífice que llegó al país para participar de la XVII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se dirigió a la Catedral Metropolitana a bordo de un sencillo Fiat Idea gris sin blindaje, en el que viajó con la ventanilla baja. Cuando el vehículo llegó a la avenida Presidente Vargas -una de las principales del centro de la ciudad-, cientos de miles de personas lograron acercarse al automóvil que sólo era protegido por unos pocos policías en motocicleta y por un grupo de desbordados agentes federales.

El momento más tenso del trayecto ocurrió cuando el auto ingresó en un carril que estaba bloqueado por colectivos estacionados. Allí, la multitud lo rodeó sosteniendo teléfonos móviles en un intento por tomar fotografías del pontífice.

Francisco, sin embargo, no pareció molestarse por el acoso popular. Ante el pedido de una madre para que bendijera a su hijo pequeño, pidió al agente federal que lo protegía que le entregase el niño y lo besó.

Luego, al llegar a la Catedral Metropolitana, se embarcó en el tradicional papamóvil, no blindado, en el que recorrió varias calles del centro de Río, esta vez sin que la multitud que lo aguardaba lograra acercarse al vehículo, que fue protegido por un cordón conformado por voluntarios de la JMJ.

El Papa rechazó usar vehículos blindados durante sus desplazamientos en Río de Janeiro, que incluyen una visita a una favela. Durante el trayecto desde el aeropuerto a la catedral mantuvo siempre el vidrio de la ventanilla bajo.

Aunque el primer "baño de masas" de Francisco en Brasil no registró incidentes sí generó dudas sobre el esquema de seguridad armado para protegerlo. En una entrevista, el alcalde de Río, Eduardo Paes, había reconocido que la visita papal sería para la ciudad el evento "más complejo" desde el punto de vista logístico, por tratarse de "un líder espiritual de importancia y que no sigue normas de seguridad".

En los cinco meses desde que sucedió a Benedicto XVI como líder de los católicos, el Papa argentino conquistó a muchos con su estilo simple, su rechazo al lujo y sus llamado a una Iglesia más comprometida con la justicia social. Ayer, a bordo del avión que lo llevaba a Brasil, dijo a la comitiva de 70 periodistas que lo acompañaba que el mundo arriesga a perder una generación de jóvenes por culpa del desempleo e instó por una cultura de mayor inclusión.

"Los jóvenes de hoy en día, que a menudo se enfrentan a un desempleo prolongado, no deben ser, como las personas mayores, rechazados o convertidos en los desechos de una sociedad en crisis", aseguró para luego fustigar a la "cultura del 'scarto'" que en italiano quiere decir "rechazo".

Francisco explicó que espera que los jóvenes de todo el mundo "no estén aislados" sino insertados e involucrados en el "tejido social" como deben estar también las personas mayores, cuya "sabiduría" debe aprovecharse.

Durante el vuelo, el Papa, que había anunciado que no daría una conferencia en el avión, expuso los objetivos de su viaje a las JMJ, antes de saludar individualmente a cada uno de los periodistas y fotógrafos presentes. "Ustedes no son santos de mi devoción", bromeó en respuesta a una periodista mexicana que hablaba de santidad.

Al final del encuentro que duró tres cuartos de hora, dedicó unas palabras de humor, tras haber invitado a los medios a "colaborar" con él. "Me quedo un poco triste como el profeta Daniel en la fosa de los leones porque ¡he visto que no fueron feroces!", explicó.

En tanto, cientos de manifestantes que protestaban contra el gobernador de Río, Sergio Cabral, y contra el gasto público de la visita papal fueron dispersados por la Policía con gases lacrimógenos y chorros de agua tras la reunión de Francisco con la presidenta en el Palacio Guanabara.

Los activistas, convocados por Anonymous, corrieron en todas direcciones cerca del edificio mientras que un fotógrafo de prensa yacía en el suelo en medio de la multitud con la cara ensangrentada. Un agente explicó que la manifestación fue dispersada luego de que lanzaran una bomba molotov contra las fuerzas del orden. Al menos un manifestante fue arrestado.

Cuando comenzaron los enfrentamientos, el Papa se encontraba lejos de allí, casi llegando al centro de estudios de Sumaré, en las alturas de Río, donde se alojará durante su estadía. Sin embargo, un enorme dispositivo policial fue desplegado en la zona.

Agencias AFP, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero

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