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Frente a la crisis, Hollywood apostó por lo más probado
«El origen» fue en 2010 una de las pocas excepciones de film fantástico con argumento complejo, en un panorama que sobreofertó la pura acción sensorial.
Que en el cine repartan unos anteojitos para ver una película en 3D dejó de ser noticia. La película de James Cameron «Avatar» mostró, al convertirse en el film más taquillero de la historia del cine (y el más pirateado, según se supo ayer), un camino que siguieron en 2010 películas como «Alicia en el país de las maravillas» de Tim Burton o «Furia de titanes» de Louis Leterrier.
Las dos se anotaron corriendo a la moda del 3D con distinta suerte. La película de Tim Burton es la segunda en recaudación en América en 2010, mientras que la aventura mitológica que protagonizó justamente el protagonista de «Avatar», Sam Worthington, no cumplió las expectativas que se habían depositado en ella y quedó relegada al undécimo puesto de la lista de más taquilleras.
Por el contrario «Toy Story 3», también en 3D, cerraba de buena forma la trilogía de los juguetes que cobran vida. Su secreto no fue otro que dar al espectador aquello que éste siempre espera cuando se sienta en una butaca frente a una pantalla: un par de horas de emoción, diversión y sorpresas tanto para grandes como para chicos. No es extraño que haya sido la preferida por el público en este 2010 recaudando en todo el mundo más de mil millones de dólares. En cambio el ogro Shrek, que también cerraba ciclo con «Shrek Forever After», decepcionó profundamente. Para muchos críticos, comentaristas y espectadores, el entrañable monstruo no debería haber salido una vez más de su maloliente ciénaga.
Tampoco entusiasmó otra secuela, «Iron man 2», aunque el recuerdo del éxito de la primera parte protagonizada, también por Robert Downey Jr, hizo que se ubicara en el segundo puesto de la lista de películas que más han recaudado este año. También estaba cantado que las aventuras de amores adolescentes, vampiros y hombres lobo de «The Twilight Saga: Eclipse» iban a seguir dando mordiscos en la taquilla.
Otro viejo conocido, Harry Potter, consiguió en la primera entrega de su despedida definitiva de las pantallas, que en las cuentas de su productora, la Warner Bross, aparezcan cerca de 800 millones de dólares de recaudación. Está claro que las aventuras del ya adolescente Daniel Radcliffe y sus amigos siguen multiplicando beneficios.
Las grandes producciones de Hollywood están cada vez más orientadas al público infantil y juvenil y queda poco espacio para un cine más adulto. «El origen» puede que sea la excepción que confirma la regla. La película de Christopher Nolan y su original y a veces confusa incursión en el mundo de los sueños es, sin duda, uno de los títulos más interesantes que deja para el recuerdo este 2010.
También lo es «La isla siniestra» de Martin Scorsese, con la que «El origen» guarda, por cierto, alguna que otra similitud en cuanto a estilo y argumento, al margen claro del protagonista de ambas, Leonardo DiCaprio.
La otra gran película «adulta» del año es sin duda «La red social» de David Fincher. La controvertida crónica del nacimiento de Facebook y de su creador, Mark Zuckerberg, mezcla el trhiller y el drama judicial con la interesante descripción sociológica del nacimiento de un nuevo tiempo en el mundo de la comunicación. Y todo ello con un ritmo y tensión admirables. No es extraño que se esté postulando ya para los premios más importantes de la temporada, incluido el Oscar. El film, además, permite descubrir a una nueva hornada de jóvenes actores que dará en los próximos años mucho de qué hablar, como Jesse Eisemberg, Andrew Garfield y la atractiva Rooney Mara.
Además, 2010 no ha sido precisamente un buen año para las tradicionales estrellas hollywoodienses. A la película protagonizada por Julia Roberts «Comer, rezar, amar» se le podría añadir sin miedo otro verbo: fracasar. Su periplo por Italia, la India e Indonesia resultó ser uno de los más sosos y vacuos de los últimos tiempos. No le hizo bien ni al cine ni a la promoción turística de esos países. Mejor olvidarla.
Tampoco fue un buen año para Cameron Diaz y Tom Cruise. Su «Knight & Day» pasó con más pena que gloria por las pantallas de medio mundo. Parece que los mejores días del otrora todopoderoso Cruise han pasado a mejor vida.
Mejor librada no salió tampoco Angelina Jolie con «Salt», una ensalada de tiros hecha con poca cabeza, menos lógica y nada de argumento, pero que al menos le sirvió a Jolie para lucir cuerpo, pelucas y practicar de paso el acento y el tiro al ruso.
Las nuevas aventuras de «The Karate Kid», el salto de la televisión al cine de «Brigada A», la vuelta a los bosques de Sherwood de «Robin Hood» no hacen sino confirmar la alarmante falta de nuevas ideas que hay en las oficinas de los ejecutivos de Hollywood. Una tendencia, la de filmar «remakes» de viejos éxitos, que, lejos de disminuir, aumentará en los próximos años. Dentro de algunos días se verán, por ejemplo, «Temple de acero», de los hermanos Coen, una nueva versión del clásico western que protagonizó en su día John Wayne.
Pero, y eso es lo bueno que tiene el cine, al final siempre espera una buena sorpresa, y antes de que se apagaran para siempre las luces de este 2010 y se encendieran las del 2011 se estrenó una pequeña joya: «The Kings Speech», con Colin Firth haciendo del rey de Inglaterra Jorge VI. No ocupa los primeros lugares de la taquilla, pero películas así dejan al menos un buen sabor de boca para terminar este año por, tantas cosas, amargo.
Agencia DPA


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