Pasadas las 10 de la mañana parecía que, con el 1,21% que avanzaba el Dow la pata comprada del mercado podía, si no celebrar, al menos respirar tranquila. Esto no alcanzaba para revertir la baja de las tres ruedas previas (en las cuales perdió poco más del 3%), pero sugería que tal vez la semana no terminaría tan mal (si es que una baja es mala). Por entonces sobrevino una ola bajista que cuarenta y cinco minutos más tarde colocaba al Promedio en el punto más bajo del día, y de ahí en más los precios se movieron dentro de una franja horizontal que al momento de sonar la chicharra de cierre encontraba al más veterano de los grandes indicadores bursátiles avanzando un 0,38% al estacionarse en 11.868,81 puntos (el S&P 500 avanzó un 0,32% y el Nasdaq un magrísimo 0,07%). Si bien lejos de lo mejor del día, al menos quedó el consuelo para algunos de que se quebró la ola descendente. Los que han venido atados a la idea de que la crisis del Viejo Continente es lo que está moviendo al mercado apuntaron a la mejora en los datos de las manufacturas del Viejo Continente y, especialmente, a una buena colocación de títulos españoles para explicar el impulso mañanero. Claro que esto puede haber tenido mucho que ver con que el número de personas aplicando al seguro de desempleo fue en la última semana, el más bajo desde mayo de 2008; con los números bastante mejores a lo esperado del Índice Empire States y el de la Encuesta de la Fed de Filadelfia y con el dato sobre la inflación mayorista que en el desagregado estuvo en línea con lo esperado mientras en el general fue superior, lo que para algunos sugirió una mayor presión del consumo. Para explicar el afloje posterior algunos apuntaron al presidente del BCE y otros a la presidenta del FMI, pero tanto la declaración denostando la idea de un QE para Europa como visión de una economía sombría y la advertencia de no repetir los errores de la crisis de 1930 se dieron bastante tiempo antes de que el Dow alcanzara su máximo (el anuncio de la rebaja en la calificación de los bancos por parte de Fitch, se dio al final de la rueda).
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