29 de septiembre 2015 - 00:00

Fuego propio complica ahora el plan para la independencia catalana

Artur Mas, el líder catalán, ayer en conferencia de prensa. Su liderazgo es cuestionado por grupos que, aunque también independentistas, no aceptan su continuidad a la cabeza del Gobierno regional y del proyecto de secesión.
Artur Mas, el líder catalán, ayer en conferencia de prensa. Su liderazgo es cuestionado por grupos que, aunque también independentistas, no aceptan su continuidad a la cabeza del Gobierno regional y del proyecto de secesión.
 Madrid - Las dos formaciones catalanas favorables a la independencia de esa región respecto de España mostraron ayer diferencias en torno de quién presidirá el futuro Gobierno regional y a cómo impulsar el eventual proceso de separación.

Al mismo tiempo, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró que los partidarios de la secesión de Cataluña no han tenido el respaldo de la ley en su intento de ruptura y que el domingo se comprobó, en las elecciones autonómicas, que tampoco lo tienen de los ciudadanos.


Los comicios catalanes dieron la victoria a la heterogénea coalición Junts pel Si, con 62 escaños, mientras que la izquierda radical, también independentista, de CUP logró diez asientos, lo que en conjunto supera la mayoría de la Cámara, cifrada en 68 escaños.

Ambas fuerzas son partidarias de la independencia de esa región, que cuenta con 7,5 millones de habitantes y tiene el PBI más importante de España (el 19% del total), pero en conjunto quedaron por debajo del 48% de los sufragios.

Junts pel Si integró en la lista a políticos de distinto signo político, desde centroderecha a la izquierda republicana, así como a representantes de movimientos sociales, y su aspirante al Gobierno es el actual presidente regional, Artur Mas, a quien la coalición presentará en el debate de investidura dentro de unas semanas.

Sin embargo, el cabeza de lista de CUP, Antonio Baños, hizo hincapié ayer en que no votará a Mas como presidente, porque no quiere respaldar a "corruptos y recortadores" de servicios sociales, en alusión al hasta ahora presidente catalán. Eso abre la incógnita de si Mas tendrá que renunciar a sus aspiraciones después de que su partido, Convergencia Democrática de Cataluña, haya dominado el Ejecutivo regional durante tres décadas y media, salvo un paréntesis de siete años.

El otro punto de discrepancia es cómo emprender el hipotético proceso de independencia, que el Gobierno español considera inconstitucional y algunos de cuyos pasos previos -como un intento de referendo- fueron rechazados por los tribunales.

Así, los líderes de Junts pel Si subrayaron ayer lo que consideran una abrumadora victoria electoral de los independentistas y el propio Mas aseguró que en breve habrá negociaciones con CUP, sin descartar a otras fuerzas, para crear un Gobierno de "amplio espectro" y avanzar hacia la independencia.

Sin embargo, Baños dejó claro que su partido rechaza por el momento una declaración unilateral de independencia, algo que defendía en el caso de una victoria secesionista en votos y escaños.

Baños fue más lejos al admitir que los independentistas "no han ganado el plebiscito" en que querían convertir los comicios regionales.

De esas elecciones habló ayer el presidente del Gobierno español y del PP (centroderecha), Mariano Rajoy, quien compareció ante la prensa para afirmar que los comicios demostraron que Cataluña es plural y para reiterar que no consentirá que se vulnere la legalidad, aunque se mostró abierto a un diálogo que no incluya la cuestión de la independencia.

Según analistas, Rajoy es uno de los principales derrotados de los comicios catalanes.

Su Gobierno ha amenazado con revertir la autonomía catalana si sus autoridades insisten en ello y algunos de sus funcionarios sugirieron, incluso, la posibilidad de una ocupación militar.

Rajoy insistió en que "juntos ganamos todos", en referencia a mantener la unidad de España, y puso énfasis en que se ha constatado que los rupturistas no tenían respaldo legal ni el apoyo de los ciudadanos.

Uno de los partidos triunfadores el domingo fue Ciudadanos, que disputa al PP parte de su electorado y que subió de 9 a 25 diputados, para convertirse en la segunda fuerza de Cataluña.

Su líder nacional, Albert Rivera, quiere abrirse camino en el bipartidismo tradicional basado en los populares y en los socialistas, a menos de tres meses de las elecciones generales en España, previstas para antes de Navidad.

Los socialistas bajaron moderadamente en Cataluña y lo ven como un buen augurio ante los comicios de diciembre y su líder en España, Pedro Sánchez abogó por "restañar heridas" en esa región y formar un Gobierno con fuerzas opuestas a la secesión encabezado por uno de sus correligionarios.

Agencias EFE y DPA

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