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Fuerte caída en área de trigo

El frío y las heladas de los últimos días permitieron reanudar la trilla, luego de al menos tres semanas en las que las lloviznas intermitentes y la elevada humedad no permitían avanzar con la cosecha. Aún resta cosechar cerca del 40% de la soja de 1ª, el 80% de la soja de 2ª y el 60% del maíz.
La proyección de resultados del cuadro adjunto, para siembras por administración en campo propio, muestran a la soja de primera con el resultado neto más alto para el rinde alto y bajo del rango. El trigo, el girasol y el maíz proyectan quebranto en el rinde bajo del rango.
Las proyecciones en campo arrendado, para un valor de arriendo equivalente a 10 qq/ha en soja de 1ª, girasol y maíz, muestran quebranto para los tres cultivos de cosecha gruesa.
El trigo, en tanto, para un precio de arriendo estimado en 5,5 qq/ha de soja, muestra quebranto para todo el rango de rindes. En este caso, el rinde de indiferencia para cubrir costos totales es de 47 qq/ha.
El quebranto proyectado, sin embargo, es sólo una cara del problema. La otra cara es la importante dificultad en la comercialización del cereal, derivada de la intervención en el mercado de exportación. En las últimas cuatro campañas los productores no sólo venden a precios muy por debajo de la paridad de exportación, sino que encuentran serias dificultades para vender el grano físico. Tanto la molinería como la exportación saben que cuentan con todo el cereal que van a necesitar por el resto del año, y compran con cuentagotas. Incluso en plena cosecha de trigo los productores no reciben a tiempo los cupos de descarga por cereal vendido en operaciones forward.
En vista de estas proyecciones, y de los problemas de comercialización que subsisten para el trigo, los productores planifican aumentar el área de cebada y sembrar menos trigo, o directamente no sembrarlo. La caída en área sería más importante que la prevista por organismos oficiales. Algunos relevamientos privados indican que la caída a nivel nacional superaría el 40%, y en el Sudeste caería cerca del 30%.
Sólo la liberación total de la exportación de trigo en forma inmediata, que restablezca un mercado de competencia genuina entre consumo interno y exportación, junto con la necesaria fluidez en la operatoria comercial, podría frenar esta fuerte caída en el área y en la producción de este cereal.


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