"Es una sola pregunta con dos apartados. El primer apartado es '¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Sí o no'. El segundo apartado, en caso de respuesta afirmativa, es '¿Quiere que este Estado sea independiente? Sí o no'", explicó Mas en una conferencia de prensa, en la que consumó el mayor desafío histórico del nacionalismo catalán al centralismo de Madrid.
Sin embargo, sin moverse un ápice de la posición defendida desde el inicio del conflicto, el Gobierno conservador de Rajoy reafirmó apenas minutos después la prohibición de celebrar el plebiscito.
"Aunque no sea costumbre, permítanme que me refiera a un asunto que está hoy de actualidad y es el anuncio realizado por varios partidos catalanes de plantear una consulta de autodeterminación. Quiero decirles con toda claridad que esa consulta no se va a celebrar, es inconstitucional y no se va a celebrar", dijo el presidente del Gobierno español en rueda de prensa junto al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.
En la misma línea, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, explicó que "nuestra Constitución no autoriza a ninguna comunidad autónoma a someter a consulta o a referéndum cuestiones que afectan a la soberanía nacional y cuya disposición nos corresponde a todos los españoles".
Orgullosa de su idioma y su tradición, esta región tradicionalmente nacionalista del noreste de España de 7,5 millones de habitantes vive desde hace más de un año un auge del sentimiento independentista especialmente motivado por la crisis económica, con un amplio sector social reclamando un mejor trato fiscal. Como otras regiones separatistas ricas en otros Estados europeos (por caso Escocia en el Reino Unido), Cataluña argumenta que paga en impuestos mucho más que lo que recibe.
Mientras, el sentimiento independentista parece seguir creciendo entre la población. Según el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión de Cataluña, un 48,5% de los encuestados cree que la región debe ser un Estado independiente, un 21,3% apuesta por una federación con España y un 18,6% apoya mantener la situación actual.
"La fecha como cualquier fecha es muy concreta: 9 de noviembre de 2014", aseguró Mas, a la vez que recordó que "la consulta se tenía que hacer en 2014".
El acuerdo fue negociado por cuatro de los partidos nacionalistas catalanes que cuentan con amplia mayoría en el Parlamento regional, cuya dirección aún tiene que ratificarlo.
La fórmula de la doble pregunta permitirá a los ciudadanos catalanes elegir entre mantener el estatus actual, independizarse de España o bien reclamar un mayor autogobierno pero sin secesionarse del resto del país, opción reclamada por algunas agrupaciones.
A partir de ahora estos partidos presentarán en el Parlamento regional una proposición de ley para pedir permiso al Congreso de los Diputados en Madrid para organizar este referéndum, competencia que la Constitución española reserva al Gobierno central.
"Ahora es necesario un Estado que esperemos sea de raíz profundamente democrática, un Estado atento a este reclamo de la sociedad catalana, un Estado español atento a esta mayoría parlamentaria tan amplia", apuntó el presidente catalán.
Sin embargo, el Gobierno español del Partido Popular, con mayoría absoluta, ya advirtió de la imposibilidad de celebrar este plebiscito, lo mismo que el PSOE, el principal partido de la oposición.
"Lo que ha propuesto el presidente Mas es un referendo de autodeterminación con el que los socialistas no estamos de acuerdo. Creo que el presidente Mas está llevando a Cataluña a un callejón sin salida", señaló el líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba.
Ante esta difícil situación, los independentistas confían en conseguir el apoyo de la comunidad internacional que, hasta el momento, no está respondiendo a sus expectativas.
El pasado 11 de septiembre, un año después de que más de un millón de personas se manifestaran en Barcelona por la independencia, centenares de miles de personas se unieron en las carreteras catalanas para formar una cadena humana de más de 400 km para llamar la atención a nivel internacional.
Sin embargo, la Unión Europea evitó hasta el momento implicarse en los asuntos internos de un Estado miembro, aunque recordó en repetidas ocasiones que la secesión de Cataluña implicaría su salida del espacio comunitario.
| Agencias AFP, ANSA, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |

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