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Fuerte malestar de gobernadores excluidos
Francisco Pérez, Martín Buzzi y Jorge Sapag
Sapag, Buzzi y Pérez se reunieron ayer al mediodía en la Casa del Chubut de la Ciudad de Buenos Aires para analizar la compleja situación, y mantuvieron al tanto del cónclave al mandatario rionegrino, Alberto Weretilneck, que también ingresó al grupo de distritos castigados. Todos sintonizan en mayor o menor medida con la Casa Rosada.
Si bien por la mañana, el jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, dejó entrever que los cuatro distritos refinanciarán sus deudas "en una segunda etapa", el malestar fue evidente en los tres gobernadores.
"Estamos con mucha preocupación. No puede ser que por defender los derechos de las provincias tengamos que soportar esto. No es justo", aseguraron desde el entorno de los mandatarios a Ámbito Nacional.
Las cuatro provincias forman parte de Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que preside Buzzi, y que también integran Santa Cruz, Tierra del Fuego, Formosa, Jujuy, La Pampa y Salta.
Tras la reunión de ayer, un funcionario disparó: "Más de la mitad de la OFEPHI está en contra de la ley, pero algunos gobernadores no lo van a decir. El problema del Gobierno es que quiere ir por todo y nosotros no podemos volver a las provincias con ese proyecto sancionado. Es un hundimiento electoral para una carrera hacia 2015 que en realidad ya comenzó".
Por la tarde, algunas llamadas entre los tres mandatarios provinciales y funcionarios nacionales aliviaron un poco las elevadas temperaturas que corrían por los pasillos de la Casa del Chubut. No obstante, y con la invitación totalmente negada, los gobernadores retornaron con caras largas a sus distritos.
"Nosotros nos comportamos como un señor inglés y nos corren con esto. Ni me quiero imaginar lo que haría en esta situación -el gobernador de Córdoba, José Manuel- de la Sota", ironizaron desde el entorno de una de las provincias.
Según pudo saber Ámbito Nacional, en los últimos días se dieron varias reuniones entre gobernadores y gremialistas petroleros que apoyan la postura de estas provincias y desconfían de la iniciativa que defiende Galuccio. Inclusive, dejaron claro que analizarían, en caso de sancionarse el proyecto, la paralización de las actividades.
"El otro día, con una medida de fuerza se dejó de producir por 17 millones de dólares, así que no me quiero imaginar si no trabaja nadie durante una semana o un mes", expresó un funcionario de una de las tres provincias.
Para los distritos ahora "díscolos" y en penitencia, esta penosa situación es el inicio de un camino mucho más largo y que, en concreto, se traducirá en una batalla más encarnizada cuando la iniciativa sea debatida en las comisiones del Congreso nacional. Por caso, ya comenzaron a generarse llamadas entre gobernadores y legisladores.
El proyecto además pondrá en una misma senda a diputados y senadores que, en sus provincias, son enemigos de internas o que mantienen una rivalidad histórica por pertenecer a partidos opuestos. Un funcionario sostuvo: "Los gobernadores ya manifestaron su posición, ahora no vengan a preguntar la de los legisladores. Están en juego los derechos de las provincias, así que si ellos reciben un llamado y votan con el Gobierno, que lo expliquen cuando regresen".


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