Fugas y olvidos en show fundacional del PJ anti-K

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-Francisco, vos ya te olvidaste de la candidatura a gobernador, ¿no?

-¿Qué?

-Ya te cansaste de la provincia. Se pone aburrida la provincia si podés aspirar a más.

-Y... sí.

-¿Y por qué no sos claro? Hablemos abiertamente; es más fácil.

-...

Huidizo, Francisco de Narváez gambeteó -primero con fingida sorpresa; luego con una admisión mordida; al final, con una sonrisa muda- el interrogatorio de Felipe Solá. Hacía minutos se habían visto con Mauricio Macri para, entre otros asuntos, medir el efecto de la irrupción de Eduardo Duhalde.

-Querer quiere, pero sabe que no puede -arriesgó Solá.

-No tiene chances. Olvídense -apuró De Narváez.

El empresario, al menos en esos casos, sostiene sus afirmaciones desde el rigor -certero o no- que le dan las encuestas, múltiples y permanentes, que contrata y consume. Macri, en silencio: en definitiva, sus dos socios -por razones diferentes- suponen que no jugará la presidencial de 2011.

Así y todo -o justamente por eso-, la durabilidad del trío es incierta. Por momentos, en la mesa se sentaron tres, supuestos o reales, precandidatos presidenciales. O, como mínimo, dos potenciales compañeros de fórmula de Julio Cobos. Solá y De Narváez se imputan mutuamente ese destino final.

Acecha al empresario un factor complejo: debe transitar la vía de la Corte Suprema para saber si puede ser candidato -es nacido en el exterior e hijo de extranjeros-, y cualquier tanteo de ese tipo, coqueteando con una candidatura nacional, puede dañarlo en el anexo bonaerense.

Circulan, de todos modos, por vías diferentes: Solá dedica sus días y sus noches a configurar un espacio de peronistas anti-K, movimiento que Mauricio Macri explicita, pero no ejecuta y que De Narváez ve con una mezcla de cautela y necesidad. Algunas fotos, masculla, no son del todo publicables.

Por eso, a pesar de la invitación de Solá, no está claro si el dipuempresario participará del acto por el 17 de Octubre que el PJ no kirchnerista programa en el Estadio Obras con taquilla para 5.000 mil aplaudidores y una lista de oradores infinita: hablarán, como mínimo, cinco dirigentes.

Asuntos propios de las confederaciones. Como contracara del show del peronismo oficial, en el Teatro Argentino de La Plata, donde la estrella será Antonio Cafiero, en Obras se juntará el cacicazgo territorial que no tributa a Olivos: los Rodríguez Saá, Jorge Busti, Ramón Puerta y, entre otros, Juan Carlos Romero.

¿Y Carlos Reutemann? Estará fuera del país, pero Jorge Obeid será su delegado en la cumbre. ¿Y Juan Schiaretti? Pidió, por teléfono, que no le exijan movimientos explícitos a pesar de que, en la misma charla, dijo que acompaña el plan de conformar un polo peronista contra los Kirchner.

¿Y Duhalde? En las próximas horas le cursarán una invitación. Pero, por lo pronto, llegará con el circo armado: sobre el escenario desfilarán, cronometrados Busti, Rodríguez Saá, Solá, Puerta y Obeid. Si concurre De Narváez, le prestarán el micrófono. ¿Ocurrirá lo mismo con el caudillo de Lomas?

Ayer, cerca de Duhalde, planteaban con bronca que todavía no lo hayan convocado, sobre todo luego de que salió a jugar fuerte en la última semana. «¿Un 17 de Octubre contra Kirchner y no lo invitan a Eduardo?», preguntó, retórico, un dirigente que sigue, como un ángel guardián, al ex presidente.

El montaje del acto del otro peronismo se terminó de cerrar entre miércoles y jueves en varias sobremesas entre Busti, los Rodríguez Saá -Adolfo y Alberto-, Puerta, Solá y Romero. Hubo, además, conversaciones con José Manuel de la Sota. Por ahora, sin embargo, el único confirmado es Jorge Montoya, diputado del PJ cordobés que se sumará al bloque de peronistas anti-K, como doble emisario de Schiaretti y De la Sota.

Se aprovechó, en esas rondas, para confirmar la voluntad de confluir en un bloque compartido en el Congreso que redondeará, según calculan, los 36 diputados. Ese pelotón, presumen, se moverá en línea con el bloque del PRO para, en la sumatoria, reunir una interbancada de casi 60 legisladores.

Uno de los Rodríguez Saá, Alberto, aportó un dato que generó pizcas de euforia en la mesa: Carlos Verna, el ex gobernador pampeano que fue electo senador en junio, le avisó que no se plegará al kirchnerismo en el Congreso. «Por ahí viene a Obras», arriesgó el Rodríguez Saá poeta.

Puerta, siempre con su humor áspero, interrogó a Solá. «¿Así que querés presidir la Cámara?». El misionero tocó un nervio sensible, y el bonaerense reaccionó. «Yo no quiero eso. Alguien me está operando para cagarme. Espero que no sea alguien que está en esta mesa», dijo, serio, pero rápido largó una carcajada.

Pablo Ibáñez

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