Connivencia con algunos directivos, con policías y con una Justicia inoperante que los deja libre a horas de haber sido detenidos.
Enojado. Juan Manuel Lugones se mostró crítico con la Justicia y con los directivos de los clubes.
Hay frases que perduran en el tiempo y que reflejan una misma realidad en los siglos XX y XXI. Así como la letra del tango "Cambalache", de Discépolo, tiene aún vigencia, el libro "Dinámica de lo impensado", escrito por el periodista Dante Panzeri, también guarda un valor de permanencia.
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Impensada es la realidad que vive el fútbol argentino. Quién iba a imaginar que luego de conseguir un subcampeonato mundial en Brasil, en 2014, y otros en la Copa América, en Chile 2015, y Estados Unidos 2016, el balompié nacional iba a ser intervenido por el Gobierno nacional -con la "vista gorda" de la FIFA-, los clubes tengan que pelear por no convertirse en Sociedades Anónimas, que las canchas sigan sin el fervor del público visitante y que, aún peor, la violencia continúe latente en cada jornada, en cada partido. Y que haya presidentes amenazados y viviendo con custodia policial (Hernán Lewin, de Temperley) y otros como Raúl Gámez, de Vélez, quien señaló que si no ordena la situación deportiva y social del club de Liniers deberá irse.
Sin embargo, lo lamentable es la connivencia que, en muchos casos, existe entre los barras bravas con algunos dirigentes, con la Policía y con la inoperancia de la Justicia.
El mismo domingo por la noche, los quince barras bravas de Tigre que protagonizaron incidentes sobre la General Paz y Cavia cuando iban hacia la cancha de Lanús y agredieron con disparos a un grupo de gente (algunos con camiseta de Nueva Chicago) que comían un asado quedaron liberados.
Los tres micros con la hinchada de Tigre fueron custodiados por la Policía Bonaerense de la jurisdicción de Victoria, que sólo atinó a dispersar a los revoltosos, a quienes después los detuvo a la llegada al estadio. Sin embargo, hubo una falta de comunicación entre las policías, ya que la General Paz, en toda su traza, pertenece a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Bonaerense no le avisó a la Federal que por ahí iban a pasar los micros con la hinchada de Tigre.
Una vez detenidos, fueron liberados por el juez correccional del Fuero 8 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. "No se puede hacer nada si la Justicia tiene una puerta giratoria. Igual vamos a ir a buscar a la cancha a esta gente cuando jueguen de local y le aplicaremos el derecho de admisión como ya lo hacemos con la cúpula de la hinchada de Tigre", dijo el secretario ejecutivo de la Agencia de Prevención en la Violencia en el Deporte (Aprevide), Juan Manuel Lugones.
El funcionario se quejó también porque muchos clubes de la provincia no entregaron la lista de los barras con derecho de admisión, pero sin embargo sostuvo como algo positivo que el presidente de Tigre, Rodrigo Molinos, haya anunciado que solicitará a la Aprevide la lista de los quince hinchas del "Matador" que fueron detenidos para expulsarlos si son socios de la entidad. En tanto, en Temperley, su titular, Hernán Lewin, analiza la posibilidad de renunciar por las amenazas de la barra brava de su club, a pesar que la Aprevide le haya negado el ingreso a todas la canchas de la provincia a sus tres jefes denominados "Payaso" (a quien se lo vio fotografiado vistiendo la camiseta de Boca), "Pipi" y "Paraguayo". Según trascendió, parte de "La 12" (hinchada de Boca) desbancó a la antigua barra de Temperley y ahora le pide a Lewin un número fijo de entradas por partido, un dinero por mes y el manejo del buffet del club.
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