21 de agosto 2017 - 00:00

Garavano insiste con renuncia de Gils Carbó

El ministro de Justicia, Germán Garavano, en un periplo radial, ayer, volvió a pedir el desplazamiento de Alejandra Gils Carbó y se refirió a la decisión de iniciar un proceso de juicio político al camarista Eduardo Freiler, que según consideró se tomó "dentro del marco reglamentario" (ver nota aparte). "Sigue habiendo en algunos fiscales y eventualmente en algún juez obviamente alguna influencia" del kirchnerismo, dijo.

"La Procuración no ha encarado el combate de la corrupción, del delito. Ha crecido la cantidad de recursos que se le han asignado en los últimos cuatro años de forma exponencial, y la cantidad de personal asignado y eso no se ha visto traducido en resultados ni de cara al combate del delito ni de la corrupción", opinó Garavano apuntando a Gils Carbó.

Explicó entonces que "está siendo investigada por sus propios fiscales, lo cual genera una situación de crisis institucional que no recuerdo haya pasado en el país" y resaltó que un "fiscal general es el que tiene que encargarse de perseguir el delito, la corrupción, más allá de las consideraciones políticas, militantes".

"Sigue habiendo en algunos fiscales y eventualmente en algún juez obviamente alguna influencia, pero después tenemos algunos problemas estructurales que hacen a todas las clases políticas, y está esta cuestión de que la Justicia se queda en la etapa preliminar, que es la investigación preparatoria", continuó el funcionario.

Entonces Garavano calificó al Poder Judicial con "4 puntos, no más de 5", ya que consideró que hay problemas estructurales en ese sentido y aclaró que a los tribunales federales "no los aprobaría" y que "le pondría un 3 porque en este último tiempo ha empezado a moverse, le pondría una calificación aún más baja".

Enumeró que "sacando a las personas, hay dificultades estructurales: el tema de los grandes expedientes todavía en papel, hay dificultades de cultura, de interferencia política y malas designaciones", comentó.

En otro sentido, el ministro sostuvo que el caso Freiler constituye "un avance hacia la institucionalidad: nadie está eximido a rendir cuentas. Perdió la impunidad".

"Deberíamos estar discutiendo por qué protegían a un juez e impidiendo que vaya a un jurado de enjuiciamiento".