"Gasto público es la madre de la inflación"

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• Lo dijo Orlando Ferreres. «Dólar debería valer $ 5,10»

«Si se toman los países a los que exportamos, el dólar debería estar en $ 5,10», afirmó el economista Orlando Ferreres. En ese sentido, recordó que Brasil devaluó un 18% estos últimos meses. «No podemos darnos el lujo, como en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa. En ese momento no se quiso devaluar nada y después la cosa fue peor», sostuvo.

Para 2012, el exviceministro de Economía señaló tres desafíos: eliminación de subsidios, disminuir el gasto público y morigerar la inflación. «El gasto público es la madre de la inflación», definió Ferreres, uno de los fundadores y actual miembro del directorio del CEMA. A continuación, lo más relevante de la entrevista.

Periodista: ¿Qué desafíos vislumbra para 2012?

Orlando Ferreres: Uno es no tener tanto gasto público, que llegó al 46% del PBI cuando había arrancado en un 28% en 2003. Tuvo un aumento importante. No alcanza a cubrirse bien con los impuestos. El aumento de precios es otro desafío, pero el gasto público es la madre de la inflación. Hay que adecuar los gastos a los ingresos, que no haya déficit. Una de las fortalezas del kirchnerismo fue el superávit fiscal. Superávit es poder. En dos sentidos se requiere superávit fiscal: primero, para no tener que emitir dinero y segundo, para retirar liquidez y que la inflación sea más baja.

P.: Se señala que el valor del dólar debería ser más alto. ¿Qué opina?

O.F.: El tipo de cambio se deterioró. Hay que volver a componer la competitividad. Tampoco es mucho, pero es bastante. Si se toman los países a los que exportamos, el dólar debería estar en $ 5,10.

P.: Cree entonces que hay que devaluar tocando el tipo de cambio nominalmente. ¿No alcanzaría con bajar la inflación?

O.F.: El tipo de cambio quedó un poco viejo. Hoy debería ser de $ 5,10, pero habrá que tomar en cuenta que se va a generar cierta corrección en los precios importados y en los exportables. De todas maneras, Brasil devaluó un 18% en estos últimos meses. Nosotros no podemos darnos el lujo, como Menem en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa. Menem no quiso devaluar nada y después la cosa fue peor. Por más que tiene cierto costo, porque son medidas impopulares, es mejor hacerlas cuando se tiene el 54% de los votos que cuando se tiene el 20%.

P.: Usted dice que el gasto público debe acompañar a los ingresos, la reducción de los subsidios va en ese sentido. ¿Es suficiente?

O.F.: No sé si es el inicio ni cuánto va a abarcar la reducción de subsidios. Lo que dijo el Gobierno, con la primera medida de quitar a los bancos, casinos, etcétera, son 600 millones de pesos. Es decir, nada. Lo otro sería 4.000 millones, dijeron. Pero es imposible saber cuántos van a pedir el subsidio y cuántos lo van a rechazar.

P.: La eliminación de subsidios es otro desafío entonces para 2012.

O.F.: Sí, junto al gasto público y la inflación, son tres rompecabezas que hay que ir jugando y conciliando. Si se piensa que los subsidios son 73.000 millones de pesos este año, si se ahorran 4.600 millones, más la inflación del año que viene, supongamos del 20%, significaría un incremento de otros 10.000 millones más. Me parece que va a tener que ser un poco más drástico el ahorro en subsidios para que sea significativo.

P.: Señaló antes el superávit fiscal. También el superávit comercial se achicó.

O.F.: Sigue habiendo, pero es mínimo. La balanza de cuenta corriente puede ser cero en los próximos meses. Hay que pagar los intereses, los royalties, patentes y dividendos. Cuando se paga todo eso, el resultado de las exportaciones e importaciones queda nulo. En 2006 estábamos en 6 puntos del PBI de superávit de cuenta corriente. Se fue achicando y ahora estamos en cero. La tendencia es clara: si no se hace nada, se va a negativo.

P.: ¿Qué se puede hacer? ¿Tocando el tipo de cambio alcanza?

O.F.: Lógico. Hay que ir haciéndolo de a poco, así como se hizo con la nafta hasta que estuvo en un valor razonable y no hubo ningún tipo de reacción popular.

P.: El dólar es un tema más sensible que la nafta.

O.F.: Pero cómo en Brasil pudieron devaluar un 18% y no pasó nada.

P.: Pero la economía brasileña no está tan dolarizada, hay una diferencia cultural.

O.F.: Es cierto. Entonces no hay que dejar atrasarlo mucho para no tener que moverlo muy rápidamente. Todavía estamos a tiempo porque el desvío no es muy grande. ¿Para qué se van a perder las reservas? No hay que ser muy dramático en esto, pero hay que hacerlo. Si no, no va a aguantar mucho la tasa de interés. Y esto va a ser recesivo. Cuando no se hace una cosa, vienen otras.

P.: ¿Qué debe preocuparnos más de la crisis externa a los argentinos, teniendo en cuenta su impacto en Brasil, Estados Unidos o Europa?

O.F.: Estados Unidos no nos hace nada: le vendemos el 8% de las exportaciones, nada más. A Europa, en cambio, le vendemos mucho, es el tercer principal destino, luego de Brasil y China. Éste también tiene que venderle a EE.UU., Europa y Japón, que andan mal. Por lo tanto, la industria china está estancada. Crece el PBI a un 9%, pero por la inversión pública. Brasil, que nos compra mucho, sobre todo maquinaria y equipos, autos, ya tuvo en su industria una caída del 2% en septiembre con respecto a igual mes del año pasado. Y del 22% en la producción de autos. Cuando un país tiene una caída de esta magnitud hay que mirar con detenimiento porque es grave. Es decir que están teniendo mucho stock y poca venta. Por lo tanto no nos van a comprar tanto a nosotros. Y además nos van a querer vender de todo. Hay que prever para cerrar un poco la entrada y proteger lo nuestro. Encima Brasil devaluó. Mi recomendación era: si Brasil devalúa un 10%, al rato nosotros devaluamos el mismo porcentaje. Pero no lo seguimos.

Entrevista de María Iglesia

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