7 de diciembre 2011 - 11:11

"Gasto público es la madre de la inflación"

• Lo dijo Orlando Ferreres. «Dólar debería valer $ 5,10»

«No podemos darnos el lujo, como en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa», sostuvo Orlando Ferreres.
«No podemos darnos el lujo, como en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa», sostuvo Orlando Ferreres.
«Si se toman los países a los que exportamos, el dólar debería estar en $ 5,10», afirmó el economista Orlando Ferreres. En ese sentido, recordó que Brasil devaluó un 18% estos últimos meses. «No podemos darnos el lujo, como en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa. En ese momento no se quiso devaluar nada y después la cosa fue peor», sostuvo.

Para 2012, el exviceministro de Economía señaló tres desafíos: eliminación de subsidios, disminuir el gasto público y morigerar la inflación. «El gasto público es la madre de la inflación», definió Ferreres, uno de los fundadores y actual miembro del directorio del CEMA. A continuación, lo más relevante de la entrevista.

Periodista: ¿Qué desafíos vislumbra para 2012?

Orlando Ferreres: Uno es no tener tanto gasto público, que llegó al 46% del PBI cuando había arrancado en un 28% en 2003. Tuvo un aumento importante. No alcanza a cubrirse bien con los impuestos. El aumento de precios es otro desafío, pero el gasto público es la madre de la inflación. Hay que adecuar los gastos a los ingresos, que no haya déficit. Una de las fortalezas del kirchnerismo fue el superávit fiscal. Superávit es poder. En dos sentidos se requiere superávit fiscal: primero, para no tener que emitir dinero y segundo, para retirar liquidez y que la inflación sea más baja.

P.: Se señala que el valor del dólar debería ser más alto. ¿Qué opina?

O.F.: El tipo de cambio se deterioró. Hay que volver a componer la competitividad. Tampoco es mucho, pero es bastante. Si se toman los países a los que exportamos, el dólar debería estar en $ 5,10.

P.: Cree entonces que hay que devaluar tocando el tipo de cambio nominalmente. ¿No alcanzaría con bajar la inflación?

O.F.: El tipo de cambio quedó un poco viejo. Hoy debería ser de $ 5,10, pero habrá que tomar en cuenta que se va a generar cierta corrección en los precios importados y en los exportables. De todas maneras, Brasil devaluó un 18% en estos últimos meses. Nosotros no podemos darnos el lujo, como Menem en 1999, de quedarnos fijos en una especie de convertibilidad cuando Brasil devalúa. Menem no quiso devaluar nada y después la cosa fue peor. Por más que tiene cierto costo, porque son medidas impopulares, es mejor hacerlas cuando se tiene el 54% de los votos que cuando se tiene el 20%.

P.: Usted dice que el gasto público debe acompañar a los ingresos, la reducción de los subsidios va en ese sentido. ¿Es suficiente?

O.F.: No sé si es el inicio ni cuánto va a abarcar la reducción de subsidios. Lo que dijo el Gobierno, con la primera medida de quitar a los bancos, casinos, etcétera, son 600 millones de pesos. Es decir, nada. Lo otro sería 4.000 millones, dijeron. Pero es imposible saber cuántos van a pedir el subsidio y cuántos lo van a rechazar.

P.: La eliminación de subsidios es otro desafío entonces para 2012.

O.F.: Sí, junto al gasto público y la inflación, son tres rompecabezas que hay que ir jugando y conciliando. Si se piensa que los subsidios son 73.000 millones de pesos este año, si se ahorran 4.600 millones, más la inflación del año que viene, supongamos del 20%, significaría un incremento de otros 10.000 millones más. Me parece que va a tener que ser un poco más drástico el ahorro en subsidios para que sea significativo.

P.: Señaló antes el superávit fiscal. También el superávit comercial se achicó.

O.F.: Sigue habiendo, pero es mínimo. La balanza de cuenta corriente puede ser cero en los próximos meses. Hay que pagar los intereses, los royalties, patentes y dividendos. Cuando se paga todo eso, el resultado de las exportaciones e importaciones queda nulo. En 2006 estábamos en 6 puntos del PBI de superávit de cuenta corriente. Se fue achicando y ahora estamos en cero. La tendencia es clara: si no se hace nada, se va a negativo.

P.: ¿Qué se puede hacer? ¿Tocando el tipo de cambio alcanza?

O.F.: Lógico. Hay que ir haciéndolo de a poco, así como se hizo con la nafta hasta que estuvo en un valor razonable y no hubo ningún tipo de reacción popular.

P.: El dólar es un tema más sensible que la nafta.

O.F.: Pero cómo en Brasil pudieron devaluar un 18% y no pasó nada.

P.: Pero la economía brasileña no está tan dolarizada, hay una diferencia cultural.

O.F.: Es cierto. Entonces no hay que dejar atrasarlo mucho para no tener que moverlo muy rápidamente. Todavía estamos a tiempo porque el desvío no es muy grande. ¿Para qué se van a perder las reservas? No hay que ser muy dramático en esto, pero hay que hacerlo. Si no, no va a aguantar mucho la tasa de interés. Y esto va a ser recesivo. Cuando no se hace una cosa, vienen otras.

P.: ¿Qué debe preocuparnos más de la crisis externa a los argentinos, teniendo en cuenta su impacto en Brasil, Estados Unidos o Europa?

O.F.: Estados Unidos no nos hace nada: le vendemos el 8% de las exportaciones, nada más. A Europa, en cambio, le vendemos mucho, es el tercer principal destino, luego de Brasil y China. Éste también tiene que venderle a EE.UU., Europa y Japón, que andan mal. Por lo tanto, la industria china está estancada. Crece el PBI a un 9%, pero por la inversión pública. Brasil, que nos compra mucho, sobre todo maquinaria y equipos, autos, ya tuvo en su industria una caída del 2% en septiembre con respecto a igual mes del año pasado. Y del 22% en la producción de autos. Cuando un país tiene una caída de esta magnitud hay que mirar con detenimiento porque es grave. Es decir que están teniendo mucho stock y poca venta. Por lo tanto no nos van a comprar tanto a nosotros. Y además nos van a querer vender de todo. Hay que prever para cerrar un poco la entrada y proteger lo nuestro. Encima Brasil devaluó. Mi recomendación era: si Brasil devalúa un 10%, al rato nosotros devaluamos el mismo porcentaje. Pero no lo seguimos.

Entrevista de María Iglesia

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