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“Geometría en movimiento” de Espinosa en el MACBA
Tiene larguísimo título y está relacionada con las reflexiones de Manuel Espinosa sobre el “Ulises” de Joyce esta obra que, como todas las de la muestra del MACBA, origina efectos visuales e ilusión de movimiento.
El meduloso texto de Nelly Perazzo recorre su vasta trayectoria desde sus inicios figurativos en 1932, su obra como muralista en el cine Arte de la calle Corrientes, y el equipo que integró junto a López Claro, Pierri, Castagnino que acompañó a Siqueiros en la quinta de Natalio Botana.
Entre las 215 obras que ilustran este hermoso libro están aquellas de esos años, imágenes con maniquíes, muy frecuente entonces, figuras, cabezas, muy características de los nuevos realismos con títulos sugerentes: "Mano con Reloj", "Maniquí con Horóscopos", "Las líneas de la mano", figuras muy volumétricas o la obra "Mujer Peinándose" (1944) de la que se conserva una fotografía.
Perazzo señala: "En los primeros años de la década del 40 hubo dos acontecimientos que impresionaron vivamente a Manuel Espinosa: un viaje a Montevideo en 1943 para conversar con Torres García quien le dedicó un ejemplar de 'La Ciudad sin Nombre' y el encuentro con Tomás Maldonado en la galería Müller, probablemente en 1942". Esto provocó grandes cambios en su pintura así como la ya mítica creación de Arte Concreto- Invención cuyas ideas están vinculadas al Manifiesto de la AACI en ocasión de la muestra en Peuser de 1946.
En 1951 viajó a Europa, conoció a Max Bill, a Vantongerloo, a Vordemberge-Gildewart, Gabo, Pevsner. Deslumbrado por estos artistas, recién se mostró su influencia cuando expuso en Van Riel en 1959. A comienzos de la década del 60 Espinosa vivió en España e Italia y a su regreso participó de todas las importantes exposiciones de tendencia constructiva. Una década decisiva en el panorama artístico en la que también se desarrollaron otras corrientes contestatarias debido al golpe de estado de 1966.
"Más allá de la geometría- extensión del lenguaje artístico visual en nuestros días", exposición organizada en 1967 por Romero Brest en el instituto Di Tella, reflexiona sobre las distintas corrientes: abstracción geométrica, nueva abstracción, arte cinético, arte óptico, pintura sistémica, extendiéndose así las posibilidades de un lenguaje fundado en la geometría.
Espinosa comenzó a trabajar en series lo que implicó un desafío "porque estaban sujetas a leyes estructurales como el ritmo, la polaridad, la progresión, la regularidad, generadoras de una dinámica y flexibilidad que revelan inesperadas o intricadas claves de desciframiento". Este análisis de Nelly Perazzo, profunda conocedora de su obra, es fundamental para abordarla por primera vez o para revisitarla.
En las obras de la década del 60 , el círculo es protagonista mientras que en los 70 combina círculos y cuadrados, siempre riguroso, reemplazando el óleo por el acrílico; las variaciones son infinitas logrando en la tela un lenguaje musical del que la crítica se hizo eco. En 1979, Espinosa dijo que se consideraría feliz si pudiera enunciar en pintura lo que Eric Satie expresó en sus Trois Gymnopédies y Trois Gnossiennes. También admiraba a Philip Glass y al argentino Juan Carlos Paz en sintonía con la reiteración rítmica y la austeridad.
Realizó muchas exposiciones individuales y colectivas en el exterior, "Vanguardias de la década del 400 , Arte Concreto-Invención, Madí, Perceptismo" realizada en el Museo Sívori en 1980 y las exposiciones de 1988/89 en Alemania en la Fundación Vatus, significaron tanto el reconocimiento nacional como internacional alcanzando gran repercusión periodística.
Al fallecer en 2006, su sobrina Ana Espinosa encaró la tarea de ordenamiento de su obra que fue catalogada, restaurada, preservada, lo que revela una tarea de amor por el artista.
En uno de los capítulos del libro, "Un Epílogo Incierto", María Teresa Constantín destaca que este libro es una invitación a nuevos escritos, a nuevas investigaciones que permitan corregir "oscurecimientos" producidos en torno al lugar de Espinosa en la historia del arte argentino.
María Cristina Rossi y el texto "Manuel Espinosa, la densa pasión de vivir", recorre también su trayectoria y a través de un intenso anecdotario de escritores, artistas, sus compañeros y amigos de utopías, revela su pasión por el cine, las relaciones familiares, especialmente con su hermano Eduardo lo que también permite una mayor comprensión de su obra.
Actualmente y hasta el 28 de julio se exhiben en el MACBA (Av. San Juan 328), cuarenta obras de la Colección Espinosa realizadas desde fines de la década del 50 hasta principios de los 80 que originan efectos visuales y una ilusión óptica de movimiento.
Bajo la curaduría de Ayelén Vázquez, entre las obras expuestas se incluyen "Zebedea" (1968), propiedad del MACBA, "18 variaciones sobre un mismo tema" (1968), "El Juego de la Matusa" (1984), un juego de encastres realizado en acrílico de colores, "Demuestra algebraicamente que el nieto de Hamlet es el abuelo de Shakespeare y que él mismo es el fantasma de su propio padre" (1977) obra relacionada con sus reflexiones sobre el "Ulises" de Joyce.


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